Hecha la ley, hecha la trampa
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De esta manera, aunque uno solicite un centro educativo determinado, nada te garantiza el que obtengas una plaza para tus hijos. Así, en periodo de solicitud de plazas, la 'caza del punto' en ese baremo se convierte en el deporte nacional. En estos baremos se incluyeron las situaciones difíciles para que ciertos colectivos pudiesen elegir centro. Así, el ser madre soltera daba puntos en ese baremo para favorecer el que se incorporaran a la vida laboral y salieran de la 'marginalidad'. Hace unos años, ser madre soltera era una minoría sobre el total de madres. Hoy, con la caída de los matrimonios y parejas registradas, ser 'madre soltera' es casi lo habitual. Pero el baremo en las guarderías públicas no cambia, por ejemplo. Del mismo modo, surgen trucos para la renta, domicilio, etc. Todos los conocemos, todo el mundo (incluida la inspección) lo sabe, pero poco puede hacer: los centros no tienen potestad para rechazar unos datos e inspeccionar cada dato que se pide es una simple locura administrativa.
Pues bien, la última ocurrencia en materia de baremos se le ocurrió a la Junta de Andalucía. Ya de por sí el ser divorciado/a daba puntos por el capítulo renta (donde el hecho de ser matrimonio y trabajar ambos hace que encontrar plaza escolar sea una quimera), pero Chaves y sus muchachos decidieron dar unos puntos directamente por el hecho de estar divorciado: pues bien, eso unido al 'divorcio express' ha relanzado los divorcios en la Comunidad Andaluza y las posteriores reconciliaciones una vez obtenida la plaza escolar.
¿Es legal? Sí, nadie pide con la reforma socialista una razón para divorciarse. Es una decisión de dos personas. Si puedo hacerlo porque 'ya no le quiero', ¿por qué no puedo hacerlo si quiero una plaza escolar para mi hijo? Tan buena es una razón como la otra.
Del mismo modo, está beneficiado en la declaración del IRPF el estar divorciado y pasar una pensión a los niños para su manutención. Por tanto, según el Estado, si yo doy de comer a mis hijos todos los días, convivo con mi esposa y me mantengo felizmente casado, soy carne de impuestos. Ahora bien, si gastándome lo mismo, lo que hago es darles de comer a través de una pensión que ingreso en la cuenta de mi señora (ya 'ex'), no convivo con ella (o al menos 'oficialmente') y declaro estar 'alegremente divorciado', el Estado procederá a premiar fiscalmente mi falta de palabra para cumplir el compromiso matrimonial. ¿Qué les parece?
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