jueves, 12 de julio de 2012

La libertad perdida de España

Ayer, el presidente del Gobierno tomó unas decisiones duras que apuntalan un poco más el destrozo que se hizo en la clase media tras la primera batería de medidas de Zapatero en 2010 y de Rajoy nada más llegar al Gobierno. Ahora es la subida del IVA que se suma a la que ya tuvimos hace dos años, a la subida del IRPF de hacer ¡seis meses!, las subidas de impuestos especiales, energía, cancelación de becas y ayudas... en fin, mejor no seguir.

Debió ser un mal trago para Rajoy el tener que emplear palabras similares a las de la epifanía de ZP en mayo del 2010. Él que le dijo de todo al anterior presidente, hoy tenía que hacer un recorte y subida de impuestos similar. La frase más demoledora que dijo el presidente, de la que hoy se hacen eco muchos medios, fue: 'Los españoles hemos llegado a un punto en que no podemos elegir entre quedarnos como estamos o hacer sacrificios. No tenemos esa libertad.' Es muy duro el que hoy seamos -Rubalcaba y el resto de la oposición tiene razón- un 'país intervenido'. No podíamos hacer frente a nuestras obligaciones (heredadas si se quiere, pero cada presidente se hace cargo de lo que el otro le deja, es el país lo que tiene que gestionar, esté como esté) y nuestros acreedores, aquellos que durante años nos dejaban el dinero para construir aeropuertos en medio de la meseta o en un 'pueblo' como Castellón, aquellos que nos daban el parné para abrir universidades de dudosísima calidad en cada capital de provincia, esos mismos, nos exigen esfuerzos extraordinarios para que les paguemos. 

Pero no hemos llegado aquí solamente por la gestión de Rodríguez Zapatero (el peor presidente desde Godoy y que en un país serio terminaría juzgado por traición), sino que es una deriva a la que llegamos desde la muerte de Franco hasta hoy. Nuestra Transición fue modélica, eso es cierto. Y lo fue porque el riesgo mayor que había era el de la involución hacia un sistema autoritario al modelo argentino o chileno o bien irnos hacia el socialismo marxista del Chile de Allende o de la Rumanía de Ceaucescu. Y los españoles conseguimos equilibrar todo de manera que estos riesgos se disiparon. Mérito tuvieron ahí personas como Suárez, Fraga, Carrillo, el propio Felipe González, el Rey (hoy gagá ya), etc. Pero una vez se hizo ese trabajo, parece que los españoles y en especial las nuevas cúpulas que iban llegando a los partidos pensamos que esto sólo podía ir para adelante. Y comenzamos a hacer crecer el Estado de forma desmesurada. Había dinero, sobre todo al entrar en el Mercado Común con sus ayudas, y luego con el euro que nos daba la garantía del apoyo del resto de Europa a un país que aún tenía costes bajos, clima espectacular y estabilidad institucional. 

Lo que en principio fue una buena idea, las Autonomías que sustituyeran a las regiones de antaño, comenzó a convertirse en un monstruo burocrático, mientras no desaparecían las mismas funciones en Ayuntamientos, Diputaciones y Estado Central. Cada Autonomía comenzó a fagocitar más y más competencias, a poner sus propias leyes diferentes de las del resto de Autonomías, a la que sumamos los diferentes regímenes legales de los municipios hacen que transitar por el Corpus legal español sea una odisea. Pensábamos que dando autonomía a algunas regiones de España terminaríamos con los problemas que desde el siglo XIX el nacionalismo catalán y vasco (un invento sin base histórica ni cultural alguna) suponían para la convivencia. Nada más lejos de la realidad: su voracidad ha sido enorme, han ido convirtiendo esa autonomía en micro-estados donde no se respeta ni la ley, han alimentado el independentismo y han agotado recursos económicos sin cuento de todos los españoles para hacerse reyezuelos de su territorio. Y todo este tinglado de las CCAA nos ha costado un dineral, se ha ido comiendo los recursos de un país próspero sin que ninguno de los presidentes (Suarez, Felipe González, Aznar, Zapatero u hoy Rajoy) hayan hecho nada por pararlo. Al contrario, los partidos han ido creciendo al lado de las nuevas administraciones, con sus nuevos ministrines que suponen nuevas prebendas y cortijos para los apparatchik del partido, premiando su fidelidad al líder. Y cada consejero necesita ser aconsejado/alabado por su corte de asesores porque él no sabe nada de cultura o de economía o de sanidad, está puesto allí por la fidelidad al caudillo nacional o autonómico... o municipal. Pero España crece porque los españoles somos un pueblo noble y orgulloso y trabajamos para hacernos con esa riqueza. Pese a todas esas dificultades, parásitos a los que mantenemos, España crece, muchas empresas están a la vanguardia en tecnología, investigación o desarrollo. Muchos españoles encuentran acomodo en las primeras economías del mundo, mientras la Universidad Española languidece. Cada virrey quiere su Universidad, para moldear a las nuevas generaciones: y así surgen emporios de colocación de doctorandos cuya experiencia en aquello que enseñan son unas prácticas de verano, y nacen universidades aquí y allá, campus costosísimos y de calidad francamente mejorable. Y necesitaban nuestros políticos una fuente de financiación. Y ahí estaban las Cajas de Ahorro, unos inventos de la sociedad civil (muchas de la Iglesia en el siglo XIX) para evitar pasar por la usura de los bancos que rápidamente fueron fagocitados por nuestros próceres. de nuevo un lugar donde colocar a amiguetes, liberados, ex-ministros y demás¿Sabían algo de banca? No, ¿y para qué? Si de lo que se trataba era de que favorecieran las inversiones de la CCAA, al partido de turno, etc. Luego eso ha llevado a la quiebra, claro, porque ¿alguien esperaba que si le das a un mono una escopeta no termine dándote un tiro? Pues darle a un funcionario del partido o del sindicato un banco es como darle a un mono una escopeta: un peligro. Más deuda, porque son entidades públicas, que sumar a lo que llevamos.

El Estado, en sus diferentes administraciones, ocupa ya más de la mitad del Producto Interior Bruto del país: estamos a niveles de países socialistas. El franquismo tenía menos peso en la economía que hoy nuestro Estado Socialista del Bienestar. Como ya no tenemos dinero para sostenerlos comienzan nuestros políticos a endeudarnos y nos animan a ello con precios del dinero (tipos de interés) tan bajos que hacen que nos lancemos a gastar: así todo el país es una juerga. Casas, chalets, apartamentos en la playa, aeropuertos inútiles, líneas de ferrocarril que no llevan viajeros, sanidad universal para quien ni la paga, incluimos cualquier cosa dentro del catálogo de prestaciones, reducimos el número de niños por profesor y su coste, ningún colegio sin su pabellón polideportivo (que está muy bien, pero algunos hacíamos deporte en pistas de cemento y no tenemos ningún trauma, oiga) ni sin su laboratorio ni sin su biblioteca de aula... todo maravilloso, pero el problema era que el dinero que gastábamos no era nuestro.

Y un día nos dicen que ¡¡tenemos que devolverlo!! y descubrimos que con la mitad del PIB en manos del Estado (improductivo, simple gasto por definición), es imposible generar los recursos para devolver lo que debemos. Y nuestros acreedores lo saben, y hoy nos piden cuentas... y tenemos que hacer lo que nos dicen. España no tiene libertad. ¡Si al menos aprendiésemos la lección!

jueves, 5 de julio de 2012

¿Reformas? ¿Qué reformas?

Estos meses, desde que el señor Rajoy llegó a La Moncloa, se nos ha estado hablando de las reformas que estaba implantando el Partido Popular y que permitirían a España entrar en la modernidad y homologarnos al resto de países de nuestro entorno. Pero después de muchos anuncios (de eso ha habido mucho) que puede ser que se concreten o no, y el nuevo anuncio de medidas para las próximas semanas (de nuevo con ese espíritu reformador que tiene la derecha española), me he parado a ver si esas medidas han cambiado o no de manera sustancial el país que tenemos o simplemente han supuesto maquillajes al sistema establecido:

  • Reforma laboral: una de las medidas estrella y que se quedó en una abaratamiento del despido y en el reforzamiento de las causas objetivas que terminarán de nuevo en un tribunal. No hizo nada frente a esa judicialización de las relaciones laborales, el entrometimiento de la administración (que son los ERE's) y la constante vigilancia de los sindicatos y patronales. Un maquillaje para perpetuar un sistema que nos ha llevado a cinco millones de parados.
  • Reforma sanitaria: aparte de que paguemos más por receta, no he visto todavía a Mme. Jaguar poner freno a los desmanes de las Comunidades Autónomas en materia sanitaria, a fijar (está siempre a punto de llegar) las prestaciones universales, a obligar a que exista el distrito único sanitario (las prestaciones las harán las CCAA, pero todavía vivimos en un país que se llama España y que haya que sacar tarjetitas de cada mini-estado cuando uno viaja y pilla un catarro es simplemente de guasa). Intentar poner orden en el desaguisado, pero reformas, reformas, ninguna.
  • Reforma educativa: aquí el ministro Wert (un tipo simpático, con buenas ideas y conocimientos) ha anunciado de todo, pero aparte de suprimir/congelar/suspender becas y ayudas (cosa que no ha hecho con el cine, cosa que hubiera alegrado a la parroquia popular) todavía estamos a la espera de sus medidas. Tiene en su descargo que cada cosa a hacer requiere una Ley Orgánica. Pero bastaría con hacer cumplir a alguna comunidad autónoma las sentencias del Supremo para que se viera que algo, poco, cambia.
  • Reforma del sistema financiero: iba a ser la gran reforma y para ello todo un ministro como De Guindos y la vicepresidente Soraya y el mismo Rajoy se pusieron a la tarea. No dudo de que tendremos una reforma, pero de momento lo que nos han dado es una Bankia en quiebra que se niegan a investigar (¿por qué? ¿Hay algo que ocultar o es simple coorporativismo político?) y a la que tenemos que avalar/comprar/poner/acoquinar una cantidad aún desconocida. No sabemos el sentido de la reforma, pero no creo que ningún banco/directivo de banca vaya a hacerse responsable de sus actos... me temo.
Y seguimos esperando a Godot, digo a Mariano, para ver si nos cuenta esas reformas. Como es muy gallego y sé que está pendiente de los medios (además del Marca), le brindo algunas propuestas algo más revolucionarias, y no se las cobro ni nada, que yo no soy Arriola.

  • Reforma laboral: instaurar un sistema de despido según el cuál, independientemente de las causas, motivos o de que sea el trabajador o la empresa la que inicie el despido/cese de actividad, la cantidad se cobre igual. Serán tantos días por año (30, por ejemplo) y el empresario deberá depositar ese dinero cada año en un fondo de despido y el trabajador, al cesar su actividad en la empresa por la causa que fuere, podrá decidir si coge su dinero o si lo mantiene en el fondo para el futuro. Se terminan de este modo los ERE's, la intervención judicial, etc. Cuando la empresa no desea mantener la relación laboral, lo comunica al trabajador que puede disponer de su dinero para lo que desee. Si el trabajador ya no está contento en la empresa, coge lo que le pertenece y todos amigos. Ahorro evidente de costes de tramitación, y engorrosos procesos administrativos. No existe límite en ese fondo: son x por año trabajado, sean estos 10 o 2 o 50...
  • Reforma sanitaria: el catálogo de prestaciones nacionales será única, con una única tarjeta para todo el país. Se dispondrá de un sistema informático central que permita saber dónde y en que lugar ha sido atendido un ciudadano con su tarjeta, de modo que se pueda transferir el coste del servicio a ese sistema autonómico de salud. Los médicos podrán ejercer en todo el territorio nacional sin más limitación que los conocimientos que tengan y a los que les obligue la ley.
  • Reforma educativa: promover de forma inmediata una nueva ley de educación que premie el esfuerzo y el mérito y que haga que nuestros mejores estudiantes sean premiados por ese esfuerzo y capacidad con becas en el extranjero, con créditos de bajo costo. Cierre de las Universidades que no obtengan unos estándares mínimos de calidad de los organismos internacionales. Desaparición del concepto vitalicio para la docencia universitaria: cada ciclo de tres o cinco años el profesor universitario será evaluado en torno a los trabajos de investigación, tesis dirigidas, etc. y que supongan esfuerzo en su trabajo docente. Medidas de evaluación permanente a los alumnos, profesores y sistema educativo para reconocer las fortalezas y corregir las debilidades.
  • Reforma del sistema financiero: publicación de las auditorías hechas a la Banca, investigación exhaustiva de aquellas que presenten problemas y deban ser rescatadas para que el Fiscal Anticorrupción pueda elevar las correspondientes querellas a la Audiencia Nacional. Adelgazamiento de las cajas, supresión de cualquier cargo político en su seno, pasando a privatizarse a la más mínima posibilidad.
  • Reforma del Estado: aquí Mariano tiene la oportunidad de lucirse: supresión de todas las duplicidades, encausamiento de aquellos políticos que se arroguen y gasten en cuestiones que no sean de su competencia, reorganización de las Comunidades Autónomas, definición clara de sus competencias, supresión de los ayuntamientos de menos de 5.000 habitantes, control de los sueldos de los concejales y alcaldes (municipios con menos de cierto número de habitantes no tendrán derecho a cargos remunerados), control por parte de la Intervención General del Estado de las cuentas de todas las Administraciones y aquella que no presente las cuentas en tiempo y forma será disuelta... en el fondo control y definición clara de la administración. Registro único de forma que los datos se den una vez y se transfieran a todas las bases de datos necesarias en las diferentes administraciones (no puede ocurrir que Tráfico no localice a un infractor y el Ayuntamiento tarde 3 minutos o que una empresa tenga que presentar papeles en siete sitios...).
Esto o algo parecido sería reformar, pero no estamos en eso, estamos en hacer que se mueva algo para que todo siga igual.