martes, 24 de enero de 2012

Megaupload: ¿abuso o legalidad?

Puede ser que el FBI y los jueces americanos tengan razón y los dueños de Megaupload sean unos delincuentes que han creado toda una trama para distribuir ficheros protegidos por derechos de autor. Pero también puede ser que haya una defensa para ellos: las condiciones de subida de ficheros dejaban claro que estaban excluidos los contenidos que tuviesen derechos de autor y de los que el uploader no tuviera los mismos, y cuando eran denunciados los enlaces, Megaupload los retiraba y anunciaba en su web que se habían violado las condiciones de uso de su servicio. Por tanto, ellos no serían los que almacenaban contenidos, sino que eran otros los que usaban el espacio contratado para delinquir. Ayer, Pablo Molina comparaba la situación con que se detuviera a los dueños de los bancos que tienen cajas de seguridad porque en ellas se escondan armas o documentos ilegales. Sería simplemente absurdo, y patético. Pues más o menos eso es lo que se pretende con esta operación. La otra opción sería detener a todos los que suben ficheros presuntamente ilegales a los sitios de compartición de archivos. Pero eso vuelve a ser imposible: internet tiene más de mil millones de usuarios que comparten archivos en la red. Es imposible detener a todo el mundo, controlar a todo el mundo, poner cercas al océano. Rubén Amón el pasado viernes bromeaba en Twitter diciendo que el FBI comenzaba a poner vallas en el océano para acotarlo... eso es lo que está haciendo.

La solución no pasa por crear una policía cibernética que controle los contenidos en internet (que es lo que pretende SOPA o la Ley SInde), sino de explotar de una nueva manera ese campo que se ha abierto ante sus ojos. Hay quien lo hace con éxito, pero bajo otras premisas. Productos a buen precio, precio de las telecomunicaciones a nivel europeo (tenemos las peores conexiones a la red y las más caras), premiers vía web, etc. Internet puede ser el nuevo cauce de desarrollo de los medios de comunicación (ya se ha visto con Orbyt en El Mundo, por ejemplo; o los Kioskos virtuales que surgen aquí y allá), pero el precio debe ser adecuado al nuevo canal, ya que se reducen los intermediarios (en el caso del periódico que citamos, no hay gastos de planchas, rotativas, distribución, margen al kioskero, etc.) y por tanto se puede ajustar el precio. Pero poner un disco en la red al maravilloso e interesante precio de 18€ no parece seguir esa pauta. Son las productoras las que deben dar 'algo más' por un producto que quizá vaya a estar disponible sin su autorización. Pensemos en el precio del cine para una familia de 4 ó 5 miembros: rozamos los 50 € del ala... en los tiempos que corren.

En momentos en los que surgen nuevas formas de distribución de la cultura, la única manera de sobrevivir será adaptarse a ellas, aunque aún habrá, como en los tiempos de Gutemberg, quien hable de la red como de un 'invento del diablo'.

lunes, 23 de enero de 2012

Qué hacemos con la Monarquía?

Porque esa es la cuestión de fondo que se dilucida en el caso Urdangarín. Según los datos que vamos conociendo, Iñaki Urdangarín usaba como ariete de sus negocios su conexión con la Familia real, el hecho de ser yerno del Rey. Mal está ese uso que ha hecho el Duque de Palma de su condición de consorte de una Infanta de España. Pero hay un hecho, para mí, mucho más relevante: ¿por qué los empresarios, administraciones, etc. pagaban ese chantaje? ¿Por qué el estar relacionado con la Casa Real es un salvoconducto para hacer negocios? ¿Es que los empresarios y políticos españoles están acostumbrados a este tipo de relaciones con la Monarquía? ¿Ha habido otros que han hecho negocios de esta manera? Y la pregunta más importante, ¿conoce el Rey que estas situaciones se producen y se han producido? ¿Debemos recordar el caso de Manuel Prado y Colón de Carvajal?

Es cierto que hay situaciones que se han podido ir produciendo a lo largo de los años (aunque no sean lícitas en ningún caso) y que son, al menos, comprensibles: el Rey (entonces Príncipe) no disponía ni de asignación (cosas del gallego que era más agarrao que un chotis) para sus gastos. Se conoce que entonces el Príncipe Juan Carlos usó de sus influencias como futuro Jefe del Estado (sobre todo cuando Franco ya agonizaba) para disponer de medios para su tren de vida (alto tren de vida: coches, motos, yates, etc.). Había, eso es conocido, conseguidores para la Casa Real. Pero en el momento en el que llegó la democracia, el Rey es el Jefe del Estado y no necesita de esas ayudas, ya que posee una asignación, sus gastos están cubiertos por el Estado... pero, si es cierta la conversación entre el Rey, Urdangarín y el Príncipe, no parece que Iñaki haya hecho nada diferente de lo que ha visto en la Casa...

De ahí la pregunta que encabeza este post: ¿qué hacemos ahora con la Monarquía? Desde luego, independientemente de que termine condenado o no Iñaki, esté o no la Infanta Cristina relacionada con los negocios de su marido (¿alguien cree tan boba (¡qué fino!) a la Infanta como para no preguntar 'cariño, ¿de dónde sale tanto parné?'), lo que sí que parece claro es que si la Monarquía quiere resistir este embate no tiene más remedio que cambiar y lo tiene fácil: el Rey, que ya tiene una edad considerable (los de su quinta ya están jubilados), debe abdicar y dejar a su hijo Felipe, que edad tiene, que reine. Felipe está preparado y además puede romper con formas que eran quizá aceptables en la Transición, pero que hoy ya no son de recibo.

¿Y después? Pues el Gobierno debe clarificar qué es la Casa Real y la Familia Real, hasta que nivel de descendencia y acceso al trono será considerado miembro de la Familia real (no tiene sentido ese debate sobre si la Infanta debe renunciar a sus derechos al trono... desde el momento en el que tenemos Príncipe, dos Infantas, etc. no tiene sentido que siga siendo miembro institucional de la Familia Real), su asignación y papeles institucionales (fuera de eso, prohibido todo) de cada uno de los miembros de la Familia Real... Debe quedar claro a todo el mundo (empresarios, políticos, etc.) que el yerno o la cuñada no tienen nada que gestionar fuera de la ley... 

Pero el primer paso debe darlo el propio Monarca abdicando en favor de su hijo y convirtiéndose en el primer consejero del nuevo Rey. ¿Tendrá el Rey la suficiente altura de miras para hacer lo que la propia Monarquía necesita?

viernes, 20 de enero de 2012

Educar Hoy/Optimismo y alegría en familia

Buenas tardes,

esta tarde/noche a las 21 horas en Radio María (en la web tenéis las frecuencias, además de poderlo escuchar por la web y en TDT) tendremos nuestro habitual cita con Educar Hoy. Esta noche trataremos una cuestión que no os dejará indiferentes: Alegría y optimismo en la familia. Cierto es que la situación de nuestro país es complicada, quien más quien menos tiene razones para entristecerse, el dolor no deja de estar presente en nuestras vidas, pero... ¡tenemos que estar alegres! Contaremos con la presencia de Alfonso Aguiló, director del Instituto Tajamar y con Pedro Galindo, padre de familia numerosa y farmacéutico.

Os esperamos a todos!! Recordad que tenemos nuestra página en Facebook: Radio María: Educar Hoy. A unirse!!

jueves, 12 de enero de 2012

Subiendo y bajando impuestos o Jekyll y Hyde

Que en el Partido Popular -como en cualquier otro partido que goce de un amplio espectro de apoyo ciudadano- conviven varias almas es algo que no debe sorprender a nadie. Que Mariano Rajoy es más bien conservador que liberal e incluso tiende más a eso que podemos llamar democracia-cristiana, creo que tampoco escapa a nadie. Otra cosa es que en algunas medidas se tienda más hacia un lado que hacia otro... y eso se va viendo en estas primeras semanas de Gobierno popular. Junto a un deseo liberalizador que tiene que ver con adelgazar el Estado, una posible reforma laboral de verdad (de la que hablaremos, porque es necesaria en España) convive un intervencionismo desatado con la subida de impuestos o los rescates bancarios sin dejar que sea el mercado el que haga su trabajo expulsando a los menos eficientes. De ahí que mientras Rajoy (y otros) suben los impuestos, otros (Aguirre) apuestan por bajarlos.

Otra cosa es que Mariano no era partidario de subir impuestos porque cualquier subida de impuestos produce un parón en la actividad económica. Si el dinero en lugar de en mi bolsillo para que lo use en lo que yo quiera (gastarlo, invertirlo, ahorrarlo a la espera de que surja la oportunidad...), está en el del Estado para que lo dedique a amortización de deuda... lo normal es que no haya actividad económica. El problema es que la situación de las cuentas públicas que nos ha dejado Zapatero es calamitoso y la deuda se come el presupuesto. De acuerdo, eso es lo que tenemos y es sangrante que no podamos pedir responsabilidades penales al anterior gabinete. Pero ya se sabe que los políticos son inimputables por su mala gestión (¡qué envidia me da Islandia!). Pero ¿sólo se podía tocar el IRPF? ¿Es la mejor opción? Desde luego era, como ya hizo Zapatero en mayo del 2010, la opción más a mano para dar un mensaje de que tendremos el dinero para pagar lo que debemos. Nada más, pero el crecimiento se ralentizará en una primera fase, aunque es probable que si realmente se modifica el mercado laboral, se adelgaza el Estado a menos del 20% del PIB (está por encima del 50%), se bajan impuestos de forma agresiva, se racionaliza el Estado del Bienestar y se pone coto a las autonomías... empecemos realmente a crecer en un par de años. Pero esta era la opción que Rajoy eligió: subir y gravar las rentas del trabajo y del capital a las clases medias. De esa manera logrará unos miles de millones de euros, pero ahí no está el gran montante. El nudo está en el despilfarro de un Estado con más de quinientas empresas públicas y agencias estatales, autonómicas y municipales creadas para evitar a la inspección del Estado y colocar a los partidarios. Ahí tendríamos más de 15.000 millones de euros tirados al retrete, porque ¿qué necesidad hay de tener una agencia pública de alquiler? ¿o una empresa municipal de la vivienda? ¿o una agencia de colocación que no coloca a nadie? ¿u oficinas comerciales de las CCAA en los países más variopintos? Y luego seguimos, porque tenemos millones de euros tirados en subvenciones al cine, a gays y lesbianas de los países más extravagantes, alianzas de civilizaciones, fundaciones de partidos, etc. Cierto es que antes de cerrar eso hay que trillar y ver qué vale y que es basura, michelín de grasa estatal... pero hay que hacerlo ya. Porque España ha reducido en más de tres millones los puestos de trabajo en estos años, y las espaldas de los asalariados no podrán soportar durante mucho tiempo el peso de todo el coste de la salida. Y desde luego, debe dejarse de dar dinero a los bancos (esa idea de, creo, De Guindos de que los bancos dediquen sus beneficios a enjugar sus activos tóxicos me parece de lo mejor), de subvencionar sectores en ruina...

Quizá entonces pueda verse la imagen de un PP no dividida entre almas rotas, sino más adecuada. Desde luego, es preferible seguir el camino de la Esperanza y salir de la crisis cuanto antes. Veremos a ver...

lunes, 9 de enero de 2012

Ignacio Socías: 'Cuando se respeta la libertad, nadie se puede quejar'

Ignacio Socías es el presidente de The Family Watch, el observatorio para la familia. Recientemente en ABC le han entrevistado sobre la situación de la familia en España. Copiamos y resaltamos. Desde luego hace falta un cambio real en España porque los datos son demoledores: en unos años o multiplicamos los impuestos por 2.5 o reducimos el estado del bienestar entre 2.5. Es lo que tenemos, y la familia debe dejar de ser vista como arma política de la que se aprovechan unos y otros, para ser vista como lo que es: un bien social que aporta el futuro y la supervivencia de la sociedad misma.

The Family Watch es un observatorio que, a partir del análisis de la realidad social de la familia, y desde una perspectiva interdisciplinar, se dedica a la elaboración de estudios, propuestas e iniciativas para que la familia sea mejor conocida y reciba el tratamiento y la atención adecuados a las funciones que desarrolla en la sociedad. Su origen se encuentra en la International Federation for Family Development (IFFD), un organismo internacional destinado a la coordinación de iniciativas en favor de la orientación familiar.

"Es la asociación familiar más grande del mundo porque está presente en 60 países —apunta Ignacio Socías— y Naciones Unidas nos ha concedido hace unos meses un estatus consultivo con lo que nos hemos convertido en la única institución española que lo tiene". En este mes de enero tendrán su próxima intervención en Naciones Unidas para plantear algo muy innovador como es que el concepto de exclusión social se amplíe a los efectos de las rupturas familiares.

¿Por qué se producen tantas rupturas matrimoniales y las parejas se casan cada vez menos?
Porque se ha perdido el sentido del valor del compromiso. El matrimonio siempre se había planteado como un punto de partida para un proyecto de familia, lo que tiene mucho sentido porque, por ejemplo, tener hijos y educarles es un proceso que lleva años y exige que detrás haya unos padres comprometidos a ello. Pero si, por el contrario, el matrimonio se percibe por la pareja como una simple meta porque se sienten bien juntos, será un fracaso porque los sentimientos y emociones son pasajeros. Si no se trabaja por un proyecto con perspectiva de futuro, llega un día en que la pareja no funciona.

¿Qué consecuencias tiene a medio plazo?
Esta situación afecta directamente sobre el bienestar y la felicidad. Nosotros defendemos el matrimonio porque todos los estudios de todos los países demuestran que lo que de verdad contribuye al bienestar de la persona es sentirse querido en un entorno de seguridad. Saber que hay una familia que te protege y cuida, hoy y mañana, tanto si uno gana mucho como si no, si está enfermo o no, es joven o viejo... da más felicidad que cualquier otra cosa. Además, los estudios apuntan que las parejas estables se suicidan cinco veces menos y tienen tres veces menos depresión. Algo querrá decir eso.

¿Qué se puede hacer para evitar este miedo al compromiso y al fracaso?
En toda Europa del sur, la fuerza de la familia es grandísima, lo que ha provocado que tanto en Grecia, Italia, Portugal o España no nos hayan hecho falta nunca leyes ni grandes ayudas para fortalecerla. En nuestro país, la fuerza de esta institución ha quedado más que patente con los efectos de la crisis económica. Si no fuera por la familia, la estabilidad social hubiera sido imposible con cinco millones de parados. Aún así, es cierto que el 80% de las familias son estables cuando hace unos años lo eran el 90%. El problema es que hay un déficit educativo. En nuestro último congreso mundial de Valencia, el ministro de Economía de Lituania decía que la crisis económica es, en realidad, una crisis de confianza, porque los agentes económicos no respetan los valores de siempre. Antes, cuando alguien decía que pagaría algo más adelante se respetaba por el simple valor del compromiso, de la palabra, pero ahora se pierden estos valores y uno ya no sabe si le pagarán o no por un mero compromiso verbal. Lo mismo ocurre en la familia, pues ha perdido la esencia de estos valores que son fundamentales.

¿Cómo puede una familia transmitirlos de nuevo a sus hijos?
La familia es una escuela de derechos humanos. Los padres pueden transmitirlos guiándose por el sentido común y no dejándose engañar por las excentricidades. Cuando unos padres tienen que decir "no" a su hijo, no tienen que tener miedo a hacerlo. Deben enseñarle la importancia de los valores tradicionales: la sinceridad, la generosidad, el valor de la palabra dada, la laboriosidad... También es muy importante el valor del esfuerzo, porque las cosas no se consiguen por suerte, sino por el esfuerzo realizado. Además, no deben dejarse engañar cuando ven en la televisión situaciones que no son normales. La televisión y el cine muestran situaciones de ficción y los padres deben explicarlo correctamente a sus hijos para que no equivoquen su actitud y comportamiento y traten de imitar algo que es irreal. Educar a alguien es explicar que las acciones tienen consecuencias.

¿Dónde está el verdadero problema en esta falta de valores: en la sociedad o en los padres?
Necesitamos mejores sociedades y poderes públicos más ejemplares y responsables, un sistema educativo mejor pero, sobre todo, hacen falta mejores padres, que se dediquen a educar en profundidad a sus hijos. Lo que ocurre es que si pedimos actualmente a una pareja que tenga hijos y los eduque, le estamos solicitando que sean casi héroes porque hay un montón de circunstancias que no se han resuelto para que ésto sea posible.

¿Cuáles exactamente?
Fundamentalmente la conciliación. Cuando una madre opta por primar su carrera profesional y postergar su maternidad no hace ningún favor.

¿Quiere decir que la incorporación de la mujer al trabajo ha roto el equilibrio familiar?
Más bien la falta de adecuación del mercado a la mujer. Hay un estudio de la OCDE que demuestra que los países en los que más aumenta la natalidad son aquellos en los que más mujeres trabajan, aunque parezca una contradicción. Son los países en los que las mujeres tienen más flexibilidad y las mejores condiciones laborales. En España hay un mercado laboral ajustado a las necesidades del hombre y no se piensa en las condiciones de la mujer como madre. Si para avanzar profesionalmente la mujer tiene que actuar con patrones masculinos, ser madre es un obstáculo. El problema no es la incorporación de la mujer al mercado de trabajo, sino las condiciones que se le imponen. Lo que se llama familia tradicional, en la que el hombre trabajaba en el campo y la mujer en casa cuidando a los hijos, es un invento del siglo XVIII. Las mujeres han trabajado siempre en el campo, aunque cuando nada un niño dedicaban más tiempo a su maternidad. Sin embargo, en lo que se ha mejorado a lo largo de los años es en que poco a poco se va reconociendo su trabajo. En la historia se han producido cambios sociales positivos, como todo lo que aporta la mujer al mercado de trabajo para ella y para la sociedad, pero también negativos porque si no tiene hijos, la más perjudicada es ella porque se está coartando su libertad de ser madre.

¿Se crearán las condiciones necesarias con el nuevo Gobierno?
La familia no debería ser un asunto ideológico. No es problema de derechas o izquierdas porque ninguno ha funcionado bien en este aspecto. Al final, la realidad se impone en toda Europa, y en España fundamentalmente, debido al envejecimiento de la población no habrá más remedio que favorecer la natalidad, y en mayor medida cuanto más tiempo pase. La preocupación por este asunto es muy grande porque en 25 años la tasa de dependencia en nuestro país se va a multiplicar por 2,5, lo que significa que, o se multiplican los impuestos por 2,5 o se dividen las prestaciones sociales por 2,5. No hay otra. Si no, cuando necesitemos contribuyentes jóvenes, tendrán que venir de otros países. Es un tema que preocupa mucho en Naciones Unidas. El tiempo de las políticas basadas en las ideologías se ha terminado. El siglo XX ha sido el siglo de los experimentos con el marxismo, el nazismo, el fascismo, el neoliberalismo... Hay que pasar a las políticas basadas en los datos y esta claro que necesitamos que nazcan más niños. Todos queremos disfrutar de una situación de bienestar y lo favorece un entorno de familia positivo, y más cuando uno es mayor. En Inglaterra, sin embargo, han tenido un grave problema de ancianos abandonados. Aunque muchos se escandalicen, hay que aprender de los musulmanes, que no disponen de asilos porque jamás abandonan a sus mayores.

Según datos de Ignacio Socias, habitualmente un 20% de las mujeres en nuestro país no tiene hijos; un 60% tiene alguno, "pero el problema es que el otro 20% que tenia muchos hijos ahora no los están teniendo". Asegura que habría que intentar que las que tienen uno tengan más, y las que tienen tres tengan seis o más. Pero, ¿cómo se consigue?
Con un modelo parecido al de Francia que lo que hace es respetar la libertad de los ciudadanos. Cuando respetas la libertad y no se presiona, las cosas funcionan. Si alguien tiene un enfermo en casa, el Estado francés reconoce que la atención tiene un valor y da un cheque a fin de mes que el ciudadano puede cobrar y vivir de eso o pagar a alguien para que atienda al mayor. Cuando se trata de una pareja que decide tener hijos, el Estado lo reconoce, —no con un cheque-bebé que no aumenta nada la natalidad como se demostró en España—. En Francia si una mujer se va a dedicar a sus hijos, el Estado le paga durante un tiempo a fin de mes un cheque para poder atenderlo o pagar a alguien para que lo haga. De este modo, Francia ha pasado de una natalidad como la nuestra a estar en el 2,1que es el nivel de reemplazo.
No hace falta forzar nada, pero si una campaña de información clara explicando la preocupante situación social. Cuando se respeta la libertad, nadie se puede quejar porque tiene la opción de elegir. No tiene sentido que el Estado no compense a una pareja que decide tener hijos y quiere educarlos, porque si otra pareja decide no tenerlos tendrá más dinero, vivirá más cómodamente, pero ¿qué ofrece a la sociedad para el futuro? Nada. Sin embargo, una pareja que al tener hijos aporta a la sociedad dos o tres contribuyentes para el futuro debe ser reconocida. En Francia si lo hacen.

lunes, 2 de enero de 2012

Rajoy ya tiene ocurrencias como ZP

Quizá era lo que más a mano tenía el nuevo y flamante presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Pero muchos esperábamos algo más que un 'más de lo mismo' en materia económica. Es verdad que uno ve a De Guindos y le parece más creíble que la filiforme Elena Salgado, o que Soraya parece Demóstenes ante un trilero como Rubalcaba y Rajoy es una mezcla entre Churchill y Reagan en comparación con el inane Zapatero. Vale, aceptamos esa parte. Pero es que algunos, insisto, esperábamos más y la primera semana no nos deja muchas esperanzas.

Subir los impuestos, dar más dinero a los manirrotos banqueros españoles para que enjuaguen sus pérdidas y subir peajes, gas, y (gran aportación a la racionalización de horarios) trasladar las fiestas a lunes o viernes ya lo hacía Zapatero. No es difícil, basta con seguir metiendo la mano en nuestros bolsillos y con seguir apretando al que sobrevive -cada vez peor- con una nómina. Se toca muy poco a los partidos y sindicatos (una reducción del 20% es muy poco), y ya decimos que se sigue dando dinero a los banqueros para tapar sus vergüenzas. Cierto es que hoy ya nos anuncian medidas 'profundas' en la estructura económica de la Administración, pero ya veremos donde queda.

Lo que sorprende es que algunos ya hayan comenzado a tachar a Rajoy de valiente, a disculpar su subida de impuestos con un 'no hay más remedio tras la herencia de Zapatero'... pues no, no es así, tenía y tiene más opciones pero ha querido, como hizo en su día Zapatero (y el propio Rajoy le reprochó) ir a lo más fácil. 

Pero todo esto no servirá de nada si no atajamos el cáncer que está corroyendo la estructura del Estado: el estado de las autonomías (las autonosuyas del genial Vizcáino Casas) y las duplicidades administrativas, los veinte parlamentos, las cadenas de televisión ad hoc, las empresas públicas para colocar a los amiguetes, socios del partido y demás parásitos (el último ejemplo, y puede que sea un hombre valioso, Cobo a IFEMA, del ayuntamiento a una empresa pública), las coimas a los bancos, políticos, cajas y demás... Si eso no se para ya, no será dos puntos en el IRPF (más el IVA por venir), será el simple final del tinglado del Estado del Bienestar (para algunos claro, que si tuvieran que ganarse el pan trabajando no encontrarían dónde). 

"Mariano, no te hemos votado para que seas más socialista que Zapatero y Rubalcaba. Tienes un mandato para cambiar esto, para terminar con este cachondeo de gasto, pero oyendo a algunos de tu partido, la cosa asusta: Fabra dice que ha entendido el mensaje y anuncia un recorte de 1.000 millones en 'gasto superfluo'." O sea, que así en un ratico ha encontrado la capacidad de suprimir 1.000 millones de gasto superfluo, ¿cuánto más hay superfluo si hacemos una auditoría como Dios manda? Si es que al final algunos deberían ir a prisión pero no por unos trajes, sino por mala gestión, como mínimo. ¿Y cuánto hay de superfluo en todas las demás administraciones? ¿Qué nos jugamos a que si hacemos un poquito de lifting presupuestario no sólo no es necesario subir los impuestos sino que hasta podemos bajarlo? Mira en Madrid, cuanto más se bajan, más crece y más recauda... si eso ya lo hizo Aznar, y Mariano era ministros, ¿recuerdas, Mariano?

Trasladando fiestas, de J.M. de Prada


No puedo estar, esta vez y sin que sirva de precedente, más de acuerdo con Juan Manuel de Prada. Mal ha empezado el PP si sus únicas ocurrencias son subir impuestos y quitar las fiestas para reactivar la economía... Para eso no necesitábamos tanto lío.

Juan Manuel de Prada

Si Zapatero hubiese tenido la ocurrencia de trasladar las fiestas a los lunes, y de cargarse de paso festividades de gran arraigo como la Asunción de la Virgen o el día de Todos los Santos, habríamos escuchado enseguida -con voz tonante y airada- que su propósito no era otro sino descristianizar la sociedad. Pero quien ha tenido la ocurrencia ha sido Rajoy; y, misteriosamente, nadie le ha atribuido semejante propósito. De donde se deduce -risum teneatis- que si las festividades religiosas se las carga un gobierno de izquierdas, hemos de presumir que su propósito es descristianizar la sociedad; en cambio, si quien se las carga es un gobierno de derechas, hemos de presumir que su propósito es «racionalizar el calendario laboral y reactivar la economía». Que la economía vaya a reactivarse por quitar cuatro días de fiesta, o por correrlos al lunes, es una sandez que sólo se le habría ocurrido a aquellos arbitristas demenciales de los que se cachondeaba Quevedo; pero vivimos en una época tan confusa que las sandeces más grotescas pueden pasar fácilmente por ideas geniales.
El mundo liberal siempre tuvo la obsesión de cepillarse el calendario cristiano. Primero lo intentó con el desquiciado calendario napoleónico; y, fracasado aquel empeño arbitrista, se dedicó, al tiempo que la Iglesia reducía sus fiestas de precepto, a multiplicar las suyas, hasta tupir el calendario con una caterva de fiestas civiles, a cada cual más relamida y rimbombante. Las fiestas verdaderas, que sólo pueden ser religiosas, no tienen más sentido que santificar la vida: se basan en la necesidad que el hombre tiene de encontrarse a sí mismo bajo la luz de una fe comunitaria; y se cumplen en la recepción de un don espiritual. Las fiestas civiles, que son falsificaciones paródicas de las religiosas, nunca cumplieron ninguna de estas dos funciones; pero su proliferación insensata logró enturbiar el sentido originario de las fiestas religiosas, hasta equipararlo con el de las fiestas civiles, como mera ocasión para el ocio consumista. Una vez lograda esta equiparación turbia, se prueba ahora a cambiar de fecha las fiestas religiosas, o a borrarlas del calendario, en la confianza de que su traslado o supresión no ocasionará mayores resistencias que el traslado o supresión de las insustanciales fiestas civiles. Y como quien anuncia esta barrabasada no es Zapatero, sino Rajoy, ni los católicos rechistamos, en lo que se demuestra que la ofuscación ideológica ha logrado desecar el meollo de nuestra fe, convirtiéndola en una sucesión de automatismos vacuos; en esto consiste el fariseísmo.
Existe un axioma biológico infalible: a medida que disminuye lo vivo, aumenta lo automático. Cuando las fiestas religiosas se convierten en un automatismo vacuo importa poco, en efecto, que se cambien de día. Si fuesen fiestas vivas, su traslado por decreto nos resultaría tan desquiciado y abusivo como una orden ministerial que nos exigiese celebrar nuestro cumpleaños en domingo, o parir durante el mes de vacaciones; pues ese traslado obedece a la misma visión mecanicista -automática- del hombre, reducido a un gurruño de carne sin necesidades espirituales, para quien las fiestas se han convertido en meras ocasiones para el ocio consumista. ¡A trabajar y a consumir, españolitos sin fe, que hay que «reactivar» la economía!
«Al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará», leemos en el Evangelio. Así se recompensa la fe de los tibios. Después de todo, la ocurrencia de Rajoy de quitarnos o trasladarnos las fiestas religiosas puede que sea un instrumento del designio divino.