lunes, 21 de noviembre de 2011

Se cumplieron los pronósticos... ¿y ahora qué?

Ayer se celebraron las elecciones y el resultado ha sido el esperado: el Partido Popular ha ganado las elecciones con una mayoría absoluta, casi total y el PSOE se ha hundido de forma total con menos diputados que los que tuvo en 1977, en plena Transición. Esto era lo esperado, no ha habido sorpresas, pero lo importante ahora es qué va a suceder. Como decíamos hace unos días, lo importante es si llegamos a tiempo de salvar la situación de España. Porque llevamos mucho tiempo de interinidad, de un Gobierno que está deslegitimado socialmente. El mensaje que han/hemos dado los electores ha sido muy claro: mayoría absoluta al PP de Mariano Rajoy para que intente sacar a España de la delicada situación en la que se encuentra. Ya los sondeos desde hace meses (desde mayo del 2010, que fue cuando Zapatero se vio obligado a hacer lo contrario de lo que quería por decreto de Merkel, Sarkozy, Obama y Hu Jintao y se hundió en el favor popular) habían dejado claro que los españoles deseaban ya poner fin al zapaterismo. Las elecciones autonómicas y municipales ya fueron un calvario para el PSOE con la pérdida de casi todo el poder territorial... era una agonía lenta, pero inexorable. La campaña electoral, la elección de Rubalcaba, el alto el fuego de ETA... nada de eso ha cambiado ya el resultado. Y lo peor es que la situación de España con un Gobierno grogui no ha hecho sino empeorar.

Ahora ya hemos votado, pero resulta que el presidente saliente en el Decreto de disolución fijó el ¡plazo máximo! que deja la Constitución hasta la constitución de las Cámaras, consultas del monarca, etc. Eso significa que entre unas cosas y otras, nos vamos a mediados de enero... ¿puede España aguantar dos meses más cuando el resultado de las elecciones deja al Gobierno en funciones, en eso, en funciones pero sin capacidad de tomar decisiones? ¿O las decisiones las va a tomar Rajoy por persona interpuesta? Desde luego es una situación de locos. Con el resultado y la situación que tenemos, se puede acelerar todo para tener el nuevo Gobierno en dos semanas o tres a lo sumo. En Navidad, ya están los nuevos ministros sin vacaciones, currando a destajo. Pero no parece, en estas primeras horas, que los tiempos vayan a ir por acelerar el traspaso de poderes. ¿Por qué?

Supongamos que aceleramos, y que tenemos Gobierno en poco tiempo. Pues la primera medida ya fue anunciada por Rajoy: una ley que concrete el límite de gasto de las administraciones públicas y que deberá estar en el equilibrio fiscal si no en el superávit para ir enjuagando los desmanes de los últimos años. Y lo más importante y para lo cual no debe temblarle la mano a Rajoy: ¿qué pasará con aquellos que lo incumplan? Lo más lógico es que se les retiren las competencias y se pueda llegar a suspender la autonomía como indica la Constitución. Esto mandaría un mensaje de tranquilidad a los mercados y a nuestros acreedores, ya que nos comprometemos a pagar, y si antes fuimos díscolos, hoy ya somos ejemplares.

Las siguientes medidas tienen que ir en la misma línea: reforma laboral, reforma fiscal, agilización de trámites administrativos para la creación de empresas, defensa del mercado único español, modificación de las leyes educativas para que ya en el curso 2012/2013 se comience a primar el mérito, el esfuerzo y la capacidad por encima de la comprensividad... Y esto para antes de febrero... porque no tenemos tiempo, porque tenemos cinco millones de parados (y subiendo) y tenemos que trabajar para que España vuelva al lugar que le corresponde y eso sólo se logra con libertad, austeridad, trabajo y esfuerzo... no muy socialistas estos principios, pero ¿no hemos dicho ya los españoles que no queremos socialismo? Pues eso.

martes, 15 de noviembre de 2011

Elecciones: ¿dará tiempo a salvar esto?

La situación económica española es mucho más grave de lo que suponemos. Cuando se habla de los mercados parece que hacemos referencia a una especie de 'conspiración judeo-masónica' que se conjuran contra el 'noble pueblo español' que resiste los embates del enemigo con heroica resistencia. Pues no, la prima de riesgo sube, nadie compra nuestra deuda, nuestros socios nos miran con recelo... porque no tenemos dinero, gastamos más de lo que ingresamos, nuestra economía no crece, tenemos una tasa de paro descomunal, y se sospecha de que, en esas condiciones, lo que se nos preste no se devolverá jamás. Cierto que no somos Grecia... somos más grandes y nuestra ruina arrastraría a muchos más detrás. Y lo peor es que España está mal desde finales de 2007 que fue cuando comenzó la cosa. Y desde entonces hemos hecho siempre lo contrario de lo que debíamos (menos en mayo del 2010 que fue cuando nuestro particular Saulo de Tarso descubrió su 'camino de Damasco', o sea, Berlín): plan E (de estupidez, imagino), acuerdos con las CCAA de gasto inexplicable, corrupción al por mayor (porque construir un aeropuerto en Lérida o en Ciudad Real sólo puede explicarse desde la corrupción -económica, intelectual y moral-), más y más gasto corriente absurdo (cada día descubrimos nuevas subvenciones a las cosas más variopintas). Desde entonces los españoles hemos ido conociendo (no del todo, nuestros prohombres creen que somos niños pequeños y que si nos cuentan la realidad y lo que nos espera, lo mismo nos asustamos) que nuestro país estaba mal, que lo mismo tenemos que ser rescatados, o que no tenemos un día para pagar las pensiones y los seguros de desempleo (y más con cinco millones de parados). Desde entonces, desde que se nos mostró un poco la sima del abismo al que nos dirigíamos, los españoles ya hemos descontado a Zapatero y al socialismo. Desde ese día, sólo cuenta cuándo lo mandamos de retiro a inspeccionar las nubes (ZP dixit, y no es un personaje de tebeo señora Calvo).

Pero el problema es que la situación ha seguido su curso y España, sin Gobierno, ha ido ahondando su propia tumba. Hoy puede que Rajoy no tenga ni recursos ni posibilidades de hacer un plan creíble que salve España de la intervención directa (de facto ya nos están interviniendo). Porque tenemos un pequeño cáncer que se llama estado autonómico y que no hemos ni querido tocar. Y tendremos que tocarlo, porque el 60 por ciento del gasto está ahí, en Educación y Sanidad que está transferidos, y gran parte del resto es complicado tocarlo: pensiones y desempleo. Hay que tocar la gestión de Educación y Sanidad sin remedio. Y eso no lo estamos transmitiendo (porque hay elecciones, pero ni Rubalcaba -si tuviera la más mínima posibilidad de ganar- ni Rajoy podrán esquivar esto), y nos penalizan por ello. Debemos hacernos a la idea de que tendremos que tener el Estado del Bienestar que podamos pagar. Ni más ni menos, lo que podamos sostener. Hoy pedimos dinero para pagar lo que ya debemos, en una espiral endiablada. Tenemos que pararla, dejar de pedir prestado, comenzar a devolver lo que debemos (renegociando llegado el caso) y sostenernos según un presupuesto creíble. Eso implica sacrificios. Y los españoles lo sabemos porque llevamos años haciéndolos. Somos mayorcitos y lo asumiremos, ahí sí, con el orgullo del 'noble pueblo español', que tiene honor, paga sus deudas y es un país de fiar.