jueves, 29 de septiembre de 2011

Tenemos que salvar al pastor Nadarkhani

Yo ya he enviado esto a la embajada de Irán. El tiempo corre en nuestra contra!!! Irán ejecutará a un pastor protestante por convertirse del Islam al cristianismo. La presión internacional debe hacer que esto cambie y le sea conmutada la pena al menos. Es un rato, un momento. Una firma y unas oraciones, nada más.



Cristians, muslims and jews adore the same God. It's different way to know and find God, but God is clement, and He accepts in the heaven all people who look for with true heart. We (muslims and cristians) must imitate God, make our heart similar God's heart.

God (Allah or Yahvé) is the unique Lord of Life and Death. Do you think men can be the lord of the life of other man? I think not.

Please, imitate God and forgive to Nadarkhani. In this case, you win a place in the heaven, the site of mercy and compassion.

Thank a lot for your time and God bless you.

Miguel Angel Almela






martes, 27 de septiembre de 2011

El Gran Gobierno: la que se nos avecina

Y va a ser así en todo el mundo. Socialistas de todos los partidos, uníos!! Pero de reducir sus prebendas, nada.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Más sobre la educación pública: ¿es el dinero lo más importante?

Esta pregunta es una de las que uno se hace cuando analiza las discusiones que a propósito de los recortes en el sistema educativo público se están produciendo en casi todas las comunidades autónomas. Digo que podemos llamarlos recortes porque si entendemos que el gasto será (debido a la no-contratación, que no despido, de unos miles de interinos) menor en unos millones de euros, sería técnicamente un recorte. Lo que hay que definir es si esos recortes influyen o no en la calidad del sistema educativo o no. Y es que, como ya hemos comentado en otros posts, existe una creencia generalizada de que a más dinero por alumno, la calidad de la educación aumenta de forma directa. Es una creencia puramente marxista, que une el éxito social al hecho de tener dinero o bienes (el odio hacia el derecho de propiedad, la sucesión, etc. está fundado en esta creencia), no a otros factores como puedan ser el esfuerzo personal, la educación recibida en casa, las aptitudes innatas para el aprendizaje, etc. Es una reducción simplemente a aspectos económicos. El hecho de que haya experiencias en contrario, personas de extracción muy humilde y que con su esfuerzo y estudio han logrado salir adelante con enorme brillantez, no termina de convencer a aquellos que aseguran que el éxito es fruto directo de la capacidad económica.

Pero los datos que hoy aporta Libertad Digital en Las claves del fracaso educativo, vienen a darnos la razón. La clave del proceso educativo está fundamentalmente en los profesores. Son ellos los principales actores en el proceso de aprendizaje de los alumnos. Si ellos están bien formados, tienen motivación y están apoyados por la dirección de los centros y las familias, la calidad de la educación subirá como la espuma. Y eso en independiente de lo que ganen, de las horas de clase que impartan. Hay muchos (la mayoría, no nos engañemos) que se quejan de que el problema que tienen es que los alumnos están asilvestrados, que no pueden ejercer la autoridad porque ni la administración ni las familias les dejan y que, de hecho, a veces descubres cómo están los críos con conocer a sus padres... No se puede exigir porque los chavales saben que pasarán de curso aunque no hagan nada, y que es mejor no hacer nada antes que trabajar (ahí está el ejemplo andaluz y sus becas para vagos y malos estudiantes). Nadie motiva al buen estudiante.

En ese artículo que citaba se indica otro elemento común a todos los sitios donde hay calidad educativa: devolver el poder a los colegios y capacidad de elección de los padres. Ambos temas son tabúes para los 'socialistas de todos los partidos'. En Madrid Esperanza Aguirre ha comenzado dando este año capacidad a los centros escolares para decidir que hacer con un porcentaje de las horas lectivas, qué materias destacar más... y a eso seguirá el distrito único en educación al modo que lo ha hecho en Sanidad: se podrá elegir cualquier colegio de la Comunidad de Madrid, sin estar limitado por cercanía al mismo. Si a eso le unimos las pruebas externas al sistema educativo y a los centros, tenemos las claves para obtener calidad educativa. Pero estas medidas con criticadas por los sindicatos de docentes. ¿Por qué? Pues porque de lo que se trata es de evaluar si los niños aprenden o no, dar autoridad a los directores (ese cuerpo que Felipe González hizo desaparecer) para organizar el centro (como representantes de la Administración y no la elección del mismo como si de una asamblea se tratara, ¿dónde se ha visto que al jefe lo elijamos democráticamente?), dar peso a los padres para elegir el colegio que deseen (normalmente el que más calidad posea, ahí donde los alumnos aprenden de verdad será más demandado y el que no pueda competir... cerrará), y todo eso a nuestros progres, a esos maestros sin alumnos (liberados sindicales les llaman) no les gusta. Se trata de vivir del cuento, de defender, so capa de la calidad educativa, sus prebendas feudales. La lástima es que muchos profesores no se dan cuenta de esto y secundan a los sindicatos y la izquierda en lo que será su ruina: más comprensividad, menos calidad. Muchos países, el Reino Unido entre otros y con Blair, ya lo han hecho y han comenzado a remontar. Aquí seguimos adorando al dios pedagogo... así nos va.

Otra cosa es que se haga una huelga porque unos compañeros se van a quedar sin empleo, porque los pobres interinos no ven renovados sus contratos este año... ahí puedo entender que se trate de una huelga laboral en solidaridad con ellos... pero la calidad de la educación no tiene nada que ver con esto.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Horas lectivas y calidad educativa

 Está siendo la polémica del momento: los profesores de Secundaria y Bachillerato de algunas comunidades autónomas pasarán de 18 horas de clase con alumnos a 20 horas. Eso implica que los profesores interinos que actualmente cumplen esas dos horas de diferencia no verán renovados sus contratos con la administración. Quien más críticas ha recibido por esa decisión ha sido la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que -quizá por su carácter liberal- es el centro de las iras de la izquierda. ¿Cuál es el meollo de la cuestión? ¿Tan grave es que los profesores deban dar dos horas más de clase a la semana? ¿Será irremediable que la educación pública descienda en su calidad? Si oyes a los sindicatos de izquierda, este es el peor ataque que ha sufrido la enseñanza pública en siglos... pero, ¿es tan horrible?

Lo primero que hay que dejar claro es que la enseñanza es un profesión muy dura, que exige una atención permanente, y un nivel de autoexigencia muy elevado. Cualquiera que haya dado clases, o que simplemente haya tenido que exponer delante de un auditorio durante una hora, sabe de lo que hablo. Si encima hablamos de bregar con un grupo de adolescentes, parece evidente que estamos ante un trabajo de alto riesgo. Esa es la razón por la cual necesitan los profesores de vacaciones extensas o jornadas más cortas. Tratar con personas de modo continuo agota mentalmente y cuesta mucho la desconexión. Hasta ahí estamos de acuerdo. De hecho, los convenios en educación prevén que los profesores tengan una jornada similar al resto de trabajadores, pero se limita, eso sí, el tiempo que estarán con grupos de alumnos: de 18 a 21 en la educación pública y de 22 a 25 en la educación privada o concertada. El resto del tiempo se supone que el profesor lo dedica a la atención de alumnos en tutorías, a padres o a labores de departamento, preparar clases, etc. Evidentemente, ahora tendrá menos tiempo para eso o tendrá que poner de su tiempo para sacarlo adelante. Esto supondrá una merma, evidentemente. Supondrá un sacrificio para los docentes, eso está claro. Pero que suponga una merma en la calidad depende sólo y exclusivamente de la profesionalidad de los propios docentes. Y ahí no dudo de que la gran mayoría seguirán haciendo su trabajo con abnegación y poniendo lo mejor de ellos mismos. La sociedad debe agradecérselo.

Aquí el problema está en los interinos, que es una curiosa aberración (si se me permite la expresión) de la administración española: personas que o no han aprobado su oposición o que habiéndola aprobado no tienen nota suficiente para acceder a una plaza en propiedad. Y la perversión entra aquí: comienzan a ser contratados por orden de puntuación para cubrir bajas, ausencias o plazas que han quedado desiertas. Hasta ahí parece lógico que cuando la administración tiene necesidad de personal acuda a una bolsa donde están aquellos que han obtenido las mejores notas en el examen de oposición y que, aún no habiendo aprobado, pueden cubrir plazas de forma temporal. ¿Cuál es entonces la problemática? Pues que esa estancia temporal en la administración se retroalimenta debido al sistema de puntos: no sólo el examen de la oposición es clave para optar a una plaza de interino (o después para elegir si el candidato aprueba el examen), sino que para moverse por la lista de interinos son los puntos de experiencia los que van subiendo posiciones. De este modo, si entras en la lista de interinos, y en la rueda de sustituciones, puedes vivir como un funcionario sin haber obtenido una plaza. Hay casos de personas que con los años (algunos ni eso) por fin aprueban el examen, aprobado raspadito, pero obtienen mejor plaza que uno que preparó estupendamente la oposición.
Esto con respecto a los interinos, pero es que hay más. Cuando hay dinero a espuertas debido a los impuestos que la actividad económica genera, quizá se puede invertir ingentes sumas de dinero, pero en momentos de crisis, lo normal es intentar aumentar la productividad (incluida la de los profesores) para ahorrar costes de personal o de lo que sea. Ayer, Ignacio González, vicepresidente de la Comunidad de Madrid,hacia este mismo planteamiento, cuando se puede pagar, puede estar mal, pero vale. Cuando no hay dinero para pagarlo, lo que está en juego es la supervivencia del mismo sistema educativo.
Lo último a destacar es esa falacia que une calidad e inversión. Parece que a más dinero en la educación, la calidad de la misma aumentase de forma exponencial. Así, tener gimnasios, menos alumnos por aula, laboratorios equipados a la última o salas de ordenadores y bibliotecas donde no falta de nada provocaría una educación de altísima calidad. Pero sabemos que la realidad no es así, y que la calidad de la educación en la actualidad está en los mínimos históricos. La calidad depende más de la preparación de los profesores, el nivel de exigencia a los alumnos, un marco legal que busque y potencie el esfuerzo y la excelencia... y si además hay dinero para grandes medios, pues mejor. Pero la materia prima de la educación es el profesor y el alumno. Maestros de escuela rural con muy pocos medios lograban sacar de unos alumnos que querían estudiar grandes universitarios. Hoy, pese a que hay grandes profesores (no todos, hay muchos sin vocación ninguna, que no tienen simplemente otro lugar donde caer tras un bachillerato mediocre y una carrera de Magisterio que no exige nota), enormes medios materiales... la educación está hecha unos zorros. No busquemos en los medios la excusa....
¿Qué os parece? ¿Se puede tener una gran educación sin grandes medios? ¿Cómo recuperar aquella educación que era envidiable y que hoy es la peor de Europa?

jueves, 8 de septiembre de 2011

Reflexiones tras el verano (I): La JMJ

Os he tenido abandonado unas semanas, lo sé, pero todo el mundo merece su descanso y entre JMJ y unos días de asueto, pues uno ha desconectado un poco disfrutando de la familia que ya tocaba. Pero ya estamos con nuevas fuerzas, que siempre vienen bien. Y vamos a comentar las que creo, en mi opinión (esto me decían en la Facultad que no hay que decirlo, ya que si uno escribe es la opinión de uno, digo yo, pero ahí queda en homenaje a mis profesores), son las dos noticias del verano: la Jornada Mundial de la Juventud y la reforma de la Constitución. Otras cosas han ocurrido, pero creo que estas dos son las de más calado. Vamos pues a ello.

La JMJ, un soplo de aire fresco para la fe

España es un país curioso. De honda tradición católica, se cumple permanentemente ese dicho ya antiguo: 'en España siempre con los curas, o delante con un cirio o detrás con un palo'. Y es que ha resultado sorprendente la inquina con la que se ha recibido al Santo Padre en algunos sectores de la sociedad aunque fueran muy minoritarios. Eran pocos, pero muy virulentos. Y digo que sorprende porque siempre ha habido quienes criticaban la visita del Papa (el anterior y este) pero nunca habían llegado a dar el paso hacia la violencia física como fue el caso esos días. Los laicistas diversos (y supuestas 'redes cristianas' y 'cristianos de base' -¿eso qué es?-) buscaron provocar a los jóvenes que de más de 190 países pululaban por las calles de Madrid. Y evidentemente, hubo enfrentamientos. Hay imágenes que, como español, me avergüenzan: unos tipos inyectados en odio los ojos insultan a unos jóvenes que por respuesta dan vivas al Papa o se ponen a rezar el Rosario (como si de los mártires romanos se tratara). Pero hay una imagen que es simplemente terrible: un joven, visiblemente irritado, insulta hacia el frente donde la cámara está enfocándole en primer plano. No se entiende lo que dice, pero su expresión es de odio, de alguien que si pudiera, si no estuvieran los policías frenando su paso, mataría a los jóvenes que tiene enfrente. ¿De dónde salía tanto odio? Pues dejando de lado el misterio de la libertad y el mal, lo que parece claro es que esta Jornada Mundial de la Juventud era un objetivo claro del Diablo (ya sé que no está de moda hablar del Príncipe de las tinieblas, pero existe y actúa). Y es lógico. Durante esos días hacía el cálculo de las personas que han podido pasar a confesarse, a ponerse en paz con Dios sólo en el Retiro. Y el dato era apabullante: supongamos que una persona tarde en confesarse unos 10 minutos de media, en una hora un sacerdote confesaría a 6 personas, en un día por confesionario pasarían 72 personas, en todos los confesionarios... ¡¡¡18.000 personas por día!!! en los seis días en los que estuvo abierto... ¡¡¡108.000!!! Y luego estarán los que se confesaron en parroquias, con los sacerdotes que les acompañaban... La Iglesia no publica estadísticas (y bien que hace) de estas cosas, pero el de los cuernos tenía que estar echando humo ante tanta conversión, tantos deseos de entrega, y tanta fe pública. Y debía actuar. Y se valió de aquellos que odian la fe, de aquellos que no pueden soportar la presencia de los cristianos en la calle, haciendo profesión de lo que creen. 

Pero fue un éxito arrollador. Si hay una imagen espectacular en esos días es la adoración al Santísimo en Cuatro Vientos: el mayor acto de Adoración a la Eucaristía de la historia: dos millones de personas, bajo la lluvia, en silencio, muchos de rodillas, rezando. Silencio alrededor, sólo oración. Os puedo asegurar a los que no estuvisteis allí, que era emocionante. Más que los discursos y homilías, que eran importantes, mucho más lo era el ejemplo de fe recia y de oración de los jóvenes.

Más cosas se pueden decir de esos jóvenes: ni un altercado, ni una borrachera, ni una mala palabra de queja o reproche a los errores de organización que había... desde luego tendremos mucho que comentar, pero una primera reflexión...

Continuará...