miércoles, 20 de julio de 2011

Camps dimite

La primera consideración a la noticia del día es que llega tarde. Cierto que el hecho de que le regalaran unos trajes es, ante la pequeña Paulita o el caballo volador de don José, una cuestión ciertamente menor, pero si el PP quiere dejar distanciarse de la corrupción del PSOE (que por lo que hemos visto tras las elecciones era absolutamente generalizada), debe mostrarse modélico ahí donde el PSOE no lo es. La moral pública ha ido cayendo en España desde el comienzo de la democracia hasta hoy. Se ve como normal que un político reciba regalos, sean estos grandes o pequeños; es 'normal' que en una conversación se deslice el famoso 'conozco a un amigo en la administración que puede arreglarnos el asunto'; es lógico que se empleen medios públicos para usos privados... ser político se ve como un chollo. Pero es que esto no debería ser así. La política es ante todo servicio. Estoy convencido de que Camps es un hombre honesto, pero, imbuido de esa moral relajada de lo público, acepta unos regalos (más o menos caros, pero a un proveedor se le regala una botellita en Navidad, al director general el jamón con cesta, al que decide un palco en el Bernabéu para ver la Champions... y a otros una sesión de sauna -a elegir yegua o caballo, carne o pescado-). Quizá no hubo ni contraprestación: no hacía falta, los que tienen que tratar con los gürtelinos ya saben que 'es amigo del presidente'. Suficiente tarjeta de entrada, pero no es excepción. Hoy ser amigo del político de turno puede abrirte las puertas de contratos con la administración sin que él intervenga. Basta con dejarse ver. Recordemos por ejemplo las facilidades de Lorenzo Sanz para moverse por el Ayuntamiento de Madrid o los cafelitos de Mienmano, o las subvenciones a las empresas asesoradas por hijos de políticos. No hace falta que digan nada: ¿quién le niega una subvención a una empresa que pone en su pie 'Paula Chaves'? ¿Quién niega un contrato de patrocinio a una hípica que tiene por dueño al ministro de defensa, ex-presidente de la Junta de Castilla-La Mancha? ¿Han intervenido personalmente? No, ni falta que hace.


El problema de España no es sólo de moral pública por 'arriba'. Lo es por todos lados. Todos, más o menos alguna vez, hemos echado mano de 'ese amigo' que nos consiga algo. Si mal está en la empresa privada - ahí al menos juegan con su dinero-, es intolerable con lo público. Y mientras eso no cambie, dará igual las leyes que se hagan, los juicios que se impongan. Lo único que puede cambiarlo es una apuesta decidida por la ética y la moral en los negocios y en la vida. El amiguismo no es más que la extensión de ese relajamiento moral que hace que uno no viva la justicia.

¿Que Camps dimite? Bien está que lo haga, pero mientras no cambiemos las formas de hacer de la sociedad española, los camps de turno seguirán aceptando regalos de los bigotes de al lado.

Capítulo aparte merecen los medios de comunicación. Mientras a Camps se le fustiga por todos lados con razón, vemos a muchos periodistas (Calleja, Díez, Iglesias, Sopena, Escolar...) como callan ante los faisanes (incluso lo justifican en 'aras de la paz'!!!!) o los 'caballos regalados a los que no se les miraba el diente', o las 'subvenciones familiares' andaluzas o los Ere's mágicos donde todo socialista cabía... Muchos medios, si quieren mantener la credibilidad deben ser ecuánimes: da lo mismo Camps que Bono, Chaves que Rubalcaba. Todos deben responder por sus actos, sin preguntar cuál es su afiliación política.

Mucho hay que cambiar en España, la dimisión de Camps puede ser el comienzo de una regeneración. Esperemos.

lunes, 18 de julio de 2011

¿Por qué El País deja caer y empuja a Zapatero?

Hoy está siendo la comidilla de la prensa. El oráculo de la izquierda, la voz del socialismo hispano se rebela contra el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero. Estupefacción. En Ferraz algunos no saben si esconder el diario que antaño llevaban bajo el brazo con el orgullo del que se sabe perteneciente a la secta, o bien mostrarlo para que se manifieste que se está con los nuevos/viejos tiempos (porque, ¿Rubalcaba es lo nuevo que viene o lo viejo redivivo o la continuidad de la ruptura o el comenzose del acabose?). Es un verdadero lío. La gran pregunta es la que encabeza este post y que podría hacerse el miso Mourinho: ¿por qué? Para ello hay que tener en cuenta, en mi opinión (una idiotez decir esto, claro que es mi opinión, soy el que escribe), varias cosas.

La primera de ellas tiene que ver con el odio africano que se profesan las diferentes familias del socialismo/progresismo español. Ya cuando llegó ZP en al año 2000 a la secretaría del PSOE, tuvo una enganchada con Cebrián cuando le dijo al Consejero Delegado de Prisa que él iba a estar abierto a todos (se refería a 'sus' todos, como luego supimos) y que la influencia de Prisa en el PSOE se iba a cabar (ahí sí que cumplió su promesa). Cebrián salió tarifando de ZP y sus muchachos (Blanco, Caldera...) porque 'no sabían con quien estaban hablando'. Cebrián no ha perdido desde entonces ocasión de atizar personalmente al presidente del gobierno: críticas a la calidad intelectual de sus ministros, a las ocurrencias en materia económica de los consejeros del presidente. Pero si hay algo que separo a Cebrián y su grupo del visionario leonés fue la creación del grupo MediaPro (La Sexta, Público, Globomedia, etc.). Dirigida por sus amigos (de ZP) Miguel Barroso y José Miguel Contreras en lo intelectual y por Roures en la pasta, MediaPro debía ser el grupo de extrema izquierda que mantuviera a ZP, lejos de la influencia de El País (que ZP consideraba ligada al pasado del socialismo, a ese socialismo pastelero que se había tragado una Transición de perdón en lugar de pelear una ruptura con el franquismo y el engarce con la República). Esa decisión de ZP perjudicó gravemente al grupo de Polanco. Sin el paragüas del poder, ya lo sabían contra Aznar, el grupo PRISA está condenado a la bancarrota. Nació al amparo del poder franquista (Villar Palasí y Santillana), creció a la vera del felipismo y lo pasó mal al enfrentarse a Aznar y no calcular el poder de el faraón. La situación ha sido crítica por momentos, y así se vieron obligados a malvender Cuatro y a Mediaset (Telecinco, Vasile-Berlusconi) y a dejar entrar a Liberty Seguros para poder mantener el grupo. Cebrián y los suyos (con Felipe incluido) no se lo han perdonado a ZP y sus advenedizos.

Esa sería la segunda razón, como vemos enganchada con la primera. Es necesario que llegue otro presidente para que El País recupere su influencia en la izquierda. Incluso si fuera un presidente del PP -que es lo más probable-, El País podría, siempre con un Rubalcaba de la vieja guardia al frente del socialismo, aglutinar la oposición a las medidas que sin remedio deberá tomar el futuro presidente. Esa es una de las cuestiones que el grupo Prisa necesita: ser el referente de la mitad de la población que vota PSOE. Para eso, ZP (y los Blanco, Pajín, etc.) le sobra.

Y la tercera, y no menos importante, es lo que conviene al candidato de Prisa: Alfredo Pepunto Rubalcaba. ¿Qué necesita Pepunto? ¿Ganar las elecciones? Sabe que eso es de todo punto imposible salvo un vuelco modelo 11-m (no descartable, pero improbable, esperemos, no podemos estar votando siempre con muertos en la mesa), entonces, ¿qué? Pues avanza la tesis del control de daños. Todos los analistas afirman que la situación económica va a empeorar de forma irreversible porque la crisis de deuda se va a agravar y porque España no ha hecho las reformas que debería. Esa situación va a hacer que las expectativas electorales del PSOE caigan aún más. Pese a que ZP confía (basado en no se sabe qué) en que la situación general de Europa mejorará y que arrastrará a España en la mejora, Pepunto y su equipo no lo creen, y están convencidos de que cuanto antes sean las elecciones, mejor. Además, el primer objetivo de Pepunto es controlar el partido, organizar los años de travesía en el desierto, lejos de las utopías de ZP y su equipo, volver al PSOE de Felipe, aunque sin Felipe. Eso es más fácil con un grupo parlamentario de 100-120 diputados que con uno de 85-90 que podría obtener si la cosa se hunde. Los intereses de Pepunto y los de Prisa -librarse de ZP- coinciden.

Lo que ocurre es que es indigno que aquel que ha sostenido (quizá sin mucho entusiasmo) a Zapatero durante años, ahora quiera alejarse de él como de la peste. El País, y Cebrián, son corresponsables de la situación que vive España. Sabían que había un inútil sectario al frente del Gobierno, pero mientras pensaron que lo podían controlar, que no dañaba el negocio, le han sostenido. Ahora que ya no es sino un paria, todos reniegan de él: Pepunto Rubalcaba (¡¡¡su vicepresidente hace como si no le conociera!!!), el grupo Prisa, Antena 3 y Telecinco... todos le abandonan. Sic transist gloria mundi

miércoles, 6 de julio de 2011

El desprecio por la ley, herencia de ZP


Si hay algo que ha marcado la gestión de Zapatero durante estos siete años y medio ha sido el desprecio absoluto por la ley. Llegó poder tras una violación de la jornada de reflexión, aunque aceptáramos que no lo hubiera hecho directamente, la realidad es que aquel 14 de marzo de 2004 acudimos a votar con la presión ejercida sobre las sedes del PP, y con aquella frase ya lapidaria de Rubalcaba (hoy 'Pepunto'): España no se merece un gobierno que mienta. Ese fue su comienzo y desde hay casi no queda ley que no haya forzado, empezando por la misma Constitución que ha sido leída, digamos, de modo creativo. Ahí tenemos el Estatuto de Cataluña, que otorga derechos a los catalanes diferentes a los del resto de los españoles, al que ha seguido toda una serie de estatutos de autonomía más, ahí con la complicidad estúpida del Partido Popular. Unas modificaciones que casan muy mal con el espíritu y la letra de la Constitución que los españoles nos dimos en 1978. Pero ha ido más allá, ha permitido que los diversos nacionalismos incumplan la ley, sobre todo en lo referente a lengua y educación. ¿Qué podemos decir de los bancos y demás entidades a las que vigilar? El uso de la inspección ha sido meramente instrumental al servicio, no de la ley y la justicia, sino del interés partidista del PSOE y de su secretario general. La policía ha intervenido con estruendo y estrépito cuando se ha tratado de un político popular o un famoso al que condenar a tres telediarios de escarnio. La libertad de educación pisoteada, conceptos legales que datan de siglos como el matrimonio han cambiado su sentido totalmente, el derecho a la vida tiene más valor para el feto de buitre leonado que para el feto humano (incumpliendo la sentencia del Tribunal Constitucional). La penúltima fue la presencia de un partido proetarra en las elecciones sin que se cumpliera la ley de partidos.
Pero donde se ha manifestado más claramente este desprecio al cumplimento de la ley que nos diferencia de los animales y nos permite vivir sin violencia es el movimiento 15-m de los indignados (César Vidal con humor los llama 'los indignantes' ya que provocan en la gente de bien esa justa indignación). Comenzaron por ocupar (y ahí siguen) de forma ilegal un espacio público sin que la autoridad (léase la policía) hiciera nada por evitarlo. Después acudieron nuestros indignaditos a asaltar el Congreso (no lo lograron, pero tampoco hubo detenciones de los cabecillas de la revuelta) y el Parlament autonómico de Cataluña (espectáculo tercermundista el de los parlamentarios entrando en helicóptero o en lecheras en la sede de la soberanía -que no, que no está en la Plaza de Cataluña o en la Puerta del Sol, sino en los Parlamentos elegidos por voto universal y secreto-). Han protagonizado agresiones a la policía judicial cuando iba a realizar un desahucio por impago de una hipoteca o alquiler, evitando que la ley se cumpliera. Tampoco en este caso se han conocido detenidos. Ayer mismo, la policía en Madrid se disponía a detener a un senegalés que se había colado en el Metro. Menos mal que una indignada vio como la violencia policial (conocida claro, ya que es la Policía) se cebaba con ese pobre que lo único que hacía era hacer uso de un servicio público que pagamos todos los que pagamos impuestos en España (sean o no nacionales, eso importa menos) de forma gratuita. Esta indignada avisó a sus compañeros (que por suerte se encontraban en plena faena revolucionaria con una asamblea en la plaza de Lavapiés) que agredieron a los policías, zarandearon el coche al grito de 'ningún ser humano es ilegal' evitando así que, una vez más, se cumpliese la ley. ¿Lo mejor? (o lo peor) es que nuestra héroe indignada salía ante las cámaras de televisión presumiendo de que había sido ella la que había dado la voz de alarma para evitar que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado cumpliesen con su deber. No se sabe tampoco que tras esa confesión de parte haya sido detenida y puesta a disposición de la administración de justicia...
El panorama es desolador. En España, con ZP en la presidencia y Freddy Rubalcaba (ahora Pepunto) en el Ministerio del Interior, la ley no es algo que tenga que cumplirse. Dependerá de quien sea quien la transgreda. Los ciudadanos saben que respetar la ley no es un valor a inculcar, ya que quien tiene que hacerla cumplir no cumple con su obligación si eres un progre, claro.
Esa es la razón por la que Pepunto tiene que dimitir. No porque sea incompatible el ser ministro del Interior con la condición de candidato a la presidencia del gobierno. No, la razón para su dimisión es que su presencia en el ministerio de la policía es incompatible con la decencia y el decoro exigible a un cargo público.
(el vídeo que ilustra este post fue grabado por los propios indignados)

lunes, 4 de julio de 2011

Las propuestas de Rajoy, una primera esperanza

Si hay una cosa de la que se ha acusado a Mariano Rajoy en los últimos años es de no tener un programa que aplicar. Ha sido como una especie de mantra que la izquierda mediática ha repetido una y otra vez estos años. Y cuando queda menos de... ¿cuánto queda ZP? de legislatura, pues va Mariano y presenta un plan concreto para levantar la economía. Cierto que tras las últimas elecciones municipales y autonómicas, el PP tiene la posibilidad de mostrar cómo sería un gobierno del Partido Popular en una situación tan desesperado como la actual y además contará con la ventaja de que no le harán boicot a las medidas que adopte.

Pero la clave ahora es analizar esas medidas, sobre todo porque tanto tiempo pidiéndolas, pues ahora que están aquí... habrá que criticarlas, digo yo. Vamos a intentarlo.

- Deducción de 500€ por hijo menor de tres años (que imagino se sumarán a las ya existentes de 100€ mensuales para las madres que trabajan fuera del hogar), imagino que de carácter universal.

- Financiar la dependencia con recortes en impuestos. La cuantía, pese a los recortes que deberán producirse, llegará hasta el 50% del gasto que deban afrontar las familias.

- Propugnar un pacto por la sanidad que haga que el sistema sea viable e igual en todas las comunidades. Aumentar la colaboración con la administración privada, imagino que al modelo madrileño, donde la CAM ha subcontratado de modo eficiente muchos servicios a empresas privadas.

- Recuperar las deducciones por vivienda y favorecer la salida del stock actual hacia el mercado de alquiler. Habrá que ver, pero si no va acompañado de un plan de protección legal al arrendador, será imposible. La situación actual donde es imposible y costoso deshacerse de un moroso es un claro freno al alquiler. Cualquier gobierno debe defender la propiedad privada ante el abuso en los contratos.

- Educación. Es una de las claves si queremos salir de esta. Si no somos capaces de hacer de nuestros jóvenes los mejor preparados, están condenados a ser una 'generación perdida'. Algunas medidas:  revisión del sistema de acceso y formación del profesorado; bachillerato de tres años con el objetivo de mejorar la preparación de los futuros universitarios y elevar el nivel cultural medio de España; más libertad de elección del centro; un nuevo modelo de becas que incluya una modalidad que premie el esfuerzo y el mérito; un nuevo sistema nacional de acceso a la función docente; reconocer por ley la autoridad del profesorado y garantizar su reconocimiento social y económico; y mantener los cuerpos nacionales de profesorado en toda España. Suenan bien, y en este blog ya hemos comentado alguna vez que son necesarias. La competencia entre centros escolares elevará el nivel, reconocer a los profesores la autoridad no hará que la tengan, pero la ley tiene un valor ejemplarizante que no conviene descartar, las becas por mérito (y el retirar las otras en caso de deficientes resultados -en enseñanzas no obligatorias, claro-) son necesarias. La renta no puede ser el único valor en la educación. Es necesario apostar por otras medidas mucho más favorecedoras del mérito y que evite que nuestros buenos estudiantes 'huyan' al extranjero. No es lo único, habría que ser mucho más ambicioso en el modelo educativo, pero es el primer paso. 

- Emprendedores y fiscalidad para Pymes: aquí el plan es bastante concreto y supone la simplicación administrativa (una de las cosas que siempre nos afean en el exterior), incentivos fiscales a la contratación, a los préstamos participativos, exención para las reinversiones en la empresa, pago del IVA aplazado al cobro real...

- Modificación de la negociación colectiva: sobre todo la posibilidad de 'descuelgue' de los convenios.

- Austeridad de la administración: para empezar, una reducción del 25% en altos cargos y de un 50% del personal eventual (los famosos contratados del partido). Un plan exigente de reducción del gasto corriente será una guinda que ya estamos viendo en los ayuntamientos y comunidades autónomas.

Parece que es sólo un primer esbozo, pero suena bien, liberalizador. Es interesante explorar un plan diferente al que el socialismo ha seguido y que nos ha conducido a la ruina: más impuestos, más gasto, más déficit y más deuda... ruina. Para un liberal todavía es poco, pero es más de lo que la izquierda en el gobierno puede ofrecernos. Habrá que exigirle después a Mariano que cumpla, que liberalice más aún, que dé a los ciudadanos el control de sus vidas que les permitan salir de la crisis. Porque hay un axioma que no debemos olvidar: fueron los políticos los que nos metieron en esta crisis, y no serán ellos quienes nos saquen...