lunes, 27 de junio de 2011

Bono en La Noria

La pasada noche de sábado, José Bono, presidente del Congreso y ex-ministro de Defensa, ex-presidente de Castilla-La Mancha, estuvo en el programa La Noria de la cadena de Mediaset Telecinco. Lo primero que hay que dejar claro es que se trató de una entrevista jabón: no hubo, como en otras ocasiones, grupo de periodistas variados que 'incordiaran' al entrevistado, aquí solamente Jordi González y Sandra Barneda preguntaron al presidente del Congreso. Ninguna cuestión complicada, ninguna duda sobre el fabuloso patrimonio de la familia (más bien al contrario, defendieron la dudosa actuación de la Fiscalía en este asunto), ninguna cuestión espinosa sobre las políticas más demoledoras de su rival/socio en el partido (Zapatero)... fue una entrevista cordial, impropia de un medio de comunicación independiente que debe ser siempre crítico con el poder. Aquí no, en La Noria hubo mucho jabón a don José y nula crítica. Y además, como siempre en Jordi y sus particulares fantasmas, hubo carnaza para la Iglesia (a cuenta de unos jóvenes cristianos que hablaban sobre la JMJ y su visión de algunos temas morales como la homosexualidad, los preservativos o la píldora del día después -es curiosa la obcecación que con el sexo tienen todos estos liberados de la tiranía eclesial-) y sobre todo para el grupo Intereconomía. El diario del grupo, La Gaceeta, ha aportado en estos meses datos sobre el patrimonio de la familia de José Bono, que, salvo que tenga alguna explicación lógica el señor presidente del Congreso, son cuanto menos exagerados para el sueldo público que ha cobrado en su carrera política. El señor Bono, en lugar de exigir y explicar esos datos, que nunca han sido refutados como falsos, se ha dedicado a insultar y menospreciar (incluso con cosas tan curiosas como llamar 'el calvo' a Carlos Dávila, director de La Gaceta) al grupo y a los profesionales que en él trabajan. Decir que en Intereconomía hay ex-reclusos refiriéndose a Mario Conde supongo, es cuanto menos curioso viniendo de labios de un dirigente de un partido político que cuenta entre sus dirigentes a gente como: Josep María Sala, director de formación del PSC condenado por financiación ilegal en el caso Filesa; José Barrionuevo condenado por el secuestro de Segundo Marey; Jesús Eriguren, presidente del PSE y condenado por maltratador en la persona de su ex-mujer o que tiene entre sus históricos a ladrones y criminales tan insignes como Negrín, Prieto o Largo Caballero... quizá no debió usar ese término. Del resto, simples insultos, jaleados por los presentes y sobre todo por ese culmen de ecuanimidad que es Jordi González (buena la acotación esta mañana de FJL cuando ha recordado que el comunicador -periodista es demasiado para él- presenta un programa donde se habla con el más allá. ¡Joder, para ser ateos, tienen un gusto por lo espiritual que asusta!).

Otro de los aspectos que fue mofa y befa para Bono y González (Jordi) fue a cuenta de la petición de fondos que Intereconomía está haciendo a sus televidentes para evitar el colapso financiero. Puede sonar extraño, pero el grupo de Julio Ariza está pidiendo dinero de forma honesta y directa: mientras La Sexta está en quiebra, pero va salvando los muebles a costa de ir vendiendo programas costosísimos a la televisión pública que pagamos todos (y más desde que no tiene publicidad), Intereconomía opta porque sea quien quiera quien le ayude. Pero es que Telecinco obvió el decir que, entre las TDT de nuevo cuño, Intereconomía estaba entre las primeras en algunos programas, pero que el Ministerio de Industria, en una decisión cuanto menos discutible, optó por reorganizar el espacio radioeléctrico y obligar a Intereconomía, Veo7 (El Mundo) y Teledeporte a cambiar su frecuencia. El resultado: una caída estimada de la audiencia de entre el 10 y el 20%. Eso implica una reducción de publicidad. Si se dice algo, al menos que se diga de forma completa.

Lo que fue ya de pura fantasía (y otra oportunidad perdida por Jordi de ser inquisitivo) fue las imágenes que mostraban a José Bono como entrevistador de personalidades (toreros, escritores, etc.). Jordi le dijo que parecía el Aló presidente de Hugo Chávez, pero no pasó de la broma. Afirmó Bono que hizo esto porque no le sacaban en ningún sitio... y a mí me asaltan unas preguntas que, curiosamente, no hizo Jordi González: ¿quién pagó ese conjunto de entrevistas? ¿La Junta o el partido socialista o Bono de su bolsillo? Las televisiones locales que lo emitieron (todas ellas alegales aún), ¿lo hicieron voluntariamente? ¿Recibieron presiones de la Junta o su entorno? ¿Cómo veríamos que lo hubiese hecho Aznar o que lo hiciera Aguirre hoy? Pero nada, que a Jordi no se le ocurrió preguntar...

Una entrevista con un personaje muy interesante (es la tercera autoridad del país, tras el Rey y el presidente del Gobierno) y que quedó en una reivindicación personal ad maiorem gloriam del entrevistado. Bono tiene sombras en su trayectoria política, pero nada sobre ello le preguntaron. Una oportunidad perdida, porque desde hace tiempo Bono no acude nada más que a sitios donde le traten bien, donde no puedan ponerle en aprietos.

¿Cómo funciona un banco? por Eugenio

Espero que os guste. Eugenio, como siempre, era magistral. La actual crisis sigue este esquema a la perfección...

miércoles, 22 de junio de 2011

Garzón, el líder natural del 15m

Ya hemos comentado que la representación real que tiene el denominado movimiento del #15m, es bastante relativa, pese a la enorme importancia que le está dando mucha prensa de izquierda (y algunos de derecha que parece que no se enteran de lo que está pasando en Valencia, Madrid y demás sitios donde gobierna el PP). Si juntar en una manifestación a cincuenta mil personas en Madrid es un movimiento que merece que se les escuche con toda pompa y boato en el Congreso (sí, ese Congreso que iban a asaltar si no lo evita la policía), obtener más de medio millón de firmas en una Iniciativa Legislativa Popular (cosa que los "indignados" no han hecho para cambiar el sistema) debe ser para que se les reciba y escuche con atención (pero bueno, cosas de la democracia representativa).

No digo que no deban ser escuchados en sus justas demandas, pero del mismo modo pueden ser denostadas por ser totalitarias y comunistas (valga la redundancia) sin que uno sea tachado de fascista y cosas así. Es un movimiento político más y no merece ni más ni menos atención que otros... y eso que algunos tienen más representación que estos 'indignados'.

Lo que ya nadie puede obviar es que estamos ante un movimiento de extrema izquierda que calienta motores para actuar con fuerza durante la campaña y elecciones de marzo del 2012 y, sobre todo, durante el presumible gobierno del PP. La idea ya la expresó el Zombi Parlante durante la campaña del 2008: nos conviene que haya tensión. Y tensionando estamos con los restos de Franco, la muerte digna, al ley de (des) igualdad... Y el movimiento #15m. Cierto que es un movimiento que nace uniendo a mucha gente que está descontenta por el desgobierno socialista, pero no es menos cierto que inmediatamente se ve que es un movimiento controlado por los desencantados de...extrema izquierda. Sus propuestas económicas harían pasar a Castro por un liberal. Por eso el PSOE intenta, de nuevo, acercarse a ellos. Pero aunque ya lo está intentando la flamante recién elegida coordinadora electoral Elena Valenciano, este movimiento abomina inicialmente de los partidos tradicionales. Hay que cambiar de táctica.

Y aquí ha aparecido el presunto prevaricador Baltasar Garzón. Entre el sector #15m que o bien no lee o lee Público, El País y prensa gratuita y ve las televisiones generalistas para informarse, el juez apartado por estar encausados en tres delitos, tres, es un héroe. ¡Pues no intento encausar a Franco después de que llevaba 30 años muerto y enterrado! ¡Todo un héroe para la izquierda antifranquista retrospectiva! El voto #15m es un voto condenado a la abstención, y recuperarlo para la causa es la consigna socialista. Esos escaños que pudiera arañar Garzón de la abstención alimentarían después al PSOE, a la casa común de la izquierda. Pero, desde luego, Garzón es el líder natural de un movimiento que si se ha caracterizado por algo es por su desprecio a la legalidad. Nada mejor que un presunto prevaricador como líder que aúne al 15M. 

viernes, 17 de junio de 2011

Dedicadle un rato: sobre la dignidad

Un artículo de la Fundación Burke simplemente genial. Os lo copio y os recomiendo esta web que trae artículos y ensayos muy interesantes sobre pensamiento liberal conservador.


Dignaos


de 

Resuena hoy en España una palabra que muchos veneran, que todos pronuncian con gravedad y a la que la mayoría otorga ese poder sacramental que tienen las voces cuyo efecto milagroso se persigue, pero cuyo preciso significado se ignora. Es la palabra “dignidad”, y se ha convertido en refugio preferido de la indignidad moderna.
En la “dignidad” de algunos grupos se justifica la perversión de la justicia. Por la dignidad de la mujer se legaliza la discriminación por razón de sexo en la Ley de Igualdad de Género, pero se castiga la educación diferenciada en la Ley de Igualdad de Trato. Por la dignidad del homosexual se legaliza la unión gay, mientras desaparecen “marido” y “mujer” de los códigos de familia. Por la dignidad de un bando de la guerra civil se promulga la Ley de Memoria Histórica contra la verdad histórica. ¿Dignidad? Quienes así la entienden deberían dignarse a recordar que la libertad es fundamento de la dignidad humana, en vez de ahogarla en la injusticia tratando igual lo diferente; y que esta libertad tiene su asiento en la verdad, inasequible al intento orwelliano de alterar el pasado para controlar el futuro.
En la “dignidad” de las bestias se rebaja la dignidad del hombre. Por la dignidad del chimpancé se discute en el Congreso la concesión de derechos a los simios, después de que la nueva ley de reproducción asistida bendijera la menguelización de embriones humanos. Y por la dignidad, sufrimiento y derechos de los toros se prohiben las corridas en Cataluña, días después de que dos de cada tres diputados catalanes exterminaran la dignidad de sus paisanos más inocentes e indefensos apoyando en el Congreso la nueva ley del “derecho” al aborto. ¿Dignidad? Los que así la votan deberían dignarse a proclamar la naturaleza inviolable de la dignidad humana, en vez de inventar la dignidad humana de la naturaleza.
En la “dignidad” se aúpa el nacionalismo, degeneración del patriotismo. Por “La dignidad de Cataluña” publican doce periódicos catalanes un mismo editorial, reclamando al Tribunal Constitucional una sentencia favorable al nuevo Estatuto nacionalista que ampara el aborto y la eutanasia, mientras veinte páginas adelante comercian con la dignidad de las catalanas anunciando los servicios sexuales de colegialas y dominatrices. ¿Dignidad? Aquellos que así la reclaman deberían dignarse a defender la dignidad humana sobre cualquier ideología y moneda, en lugar de encimar el nacionalismo y la subvención sobre la dignidad de cualquier persona.
Y en la “dignidad” acampa el nihilismo “indignado” de la Puerta del Sol, acendrado subproducto de la civilización que le indigna. A quienes allí reclaman una “revolución ética” y una vida digna no parece importarles que mientras protestan se apruebe el proyecto de Ley de Muerte Digna. A los estudiantes por la dignidad no les indigna Educación para la Ciudadanía, la retirada de crucifijos de las escuelas o los asaltos a las capillas universitarias. ¿Dignidad? Cuando en tiempo de bonanza económica los políticos legislaban contra la dignidad de la persona, ¿dónde acampaban quienes en la crisis dicen “somos personas, no productos del mercado”? Los “indignados” deberían dignarse a comprender que la dignidad humana no deriva de ningún sistema político o económico, sino que los precede y sustenta.
Si bien se mira, todos los disparates citados tienen su fuente y estuario en el laicismo. Pero ¿por qué el laicismo usa la “dignidad” para cohonestar su proyecto de ruina social? Lo explicó el magnífico Balmes: el aprecio por la dignidad del hombre, de la mujer y de la familia fue obra del cristianismo. Y para extraviar a las sociedades que deben su civilización al cristianismo “no se encuentra medio más a propósito que el invocar la dignidad del hombre. A nombre de defender y realzar la dignidad humana, se trastorna la sociedad”. Sin embargo, ya no se trata de la auténtica dignidad, sino de su sombra grotesca y deformada. A eso se refería Chesterton cuando veía el mundo moderno lleno de ideas cristianas que se habían vuelto locas.
Balmes creía que el triunfo del secularismo provocaría el resurgir del concepto pagano de individuo y sociedad, que tenía al hombre en nada y lo sometía a la fuerza tiránica del poder público. Los totalitarismos del siglo XX corroboraron este vaticinio, y el XXI no nace con mejores augurios. Por un lado, el estado laicista anticristiano diluye la dignidad de sus súbditos para atravesarles con su poder como sardinas en lercha; por otro, el islam reduce la dignidad humana a las creencias que éste profesa, oprimiendo a sus fieles con la letra del Corán y a los infieles con el hierro de la espada.
Pero aún hay sol en las bardas. Hay que proclamar que el hombre es siempre digno sólo por serlo, desde su concepción hasta su muerte natural, sea rico o pobre, esté sano o enfermo. Hay que descubrir que esta nobleza reposa en la dimensión trascendente del ser humano. Y hay que recordar que Dios no es el adversario de la dignidad del hombre, sino su más robusto fundamento y garantía. Hasta que el hombre no se dignifique de veras, la “indignación” moderna será sólo un ataque hipócrita a la dignidad del hombre.

Beso o montaje, ¿qué más da?

No todo va a ser la violencia que se extiende por el mundo (España, Siria, Libia, Vancouver, Grecia...). En medio de los disturbios de Vancouver de la pasada madrugada, aparece esta foto en The Guardian. Quizá no sea un beso, pero recuerda a aquella foto (ver abajo) de Robert Doisneau de dos amantes en las calles de París. Era la posguerra, hoy estamos en otra situación (puede que peor), pero si fue un beso o no, no importa. Hoy hablamos de besos, de amantes en el suelo mirándose a los ojos, de cubrir con su cuerpo el de la otra persona para evitarle el daño. Si es o no un beso, o si es simplemente dos desconocidos que chocan y caen en esa 'embarazosa' postura, ¿qué más da? Podemos suponer que ha sido el comienzo de una bonita historia de amor, de esas que Hollywood lleva a la pantalla. Al menos soñar aún es gratis...

miércoles, 15 de junio de 2011

¿Cuánto debe ganar un político?

Cuando hay una crisis económica, una de las primeras cosas que se critican son los sueldos de los políticos. Si estos, además, tienen un comportamiento, digamos, mejorable, pues la posible demagogia está cantada y a la orden del día. En España, hoy, si dices que los políticos tienen que ganar mucho menos, te ganas la simpatía de tus interlocutores, pero, ¿es justo que un político gane poco? Otros afirman que por dignidad de la política, estos deben ganar un buen sueldo, ¿es verdad? ¿Cuánto debe ganar un político.

Pues la verdad es que no es fácil decirlo, pero quizá lo primero será definir qué es la política, qué sentido tiene en una sociedad democrática. De esa respuesta dependerá que un sueldo pueda ser catalogado como excesivo o insuficiente. Pues vamos allá. A diferencia de lo que ocurre ahora mismo en los diferentes parlamentos españoles, donde muchos de los políticos no han tenido jamás una profesión a la que regresar tras su paso por la política (pensemos en Pajín, Blanco, Aído, Dueñas, Mato...), creo que los políticos deben ejercer alguna profesión civil antes de entrar en la política cobrando un sueldo público. Si no tienen un sitio donde volver... no querrán volver y su independencia de los capos del partido, estará seriamente cuestionada. Por tanto, parece que un político es alguien que quiere hacer algo por su país, que tiene ideas que poner en marcha. Es una cuestión vocacional, un servicio a su comunidad. Tras ese servicio, que durará unos años y siempre dependiendo de la voluntad de los votantes (que lo pueden mandar fuera de la política en cualquier momento), uno se debería volver a su puesto de trabajo: quien era abogado, vuelve de abogado, quien era funcionario de carrera a su puesto, quien maestro, maestro. Así lo prevé el Estatuto de los Trabajadores, por ejemplo, que prevé como excedencia especial aquella que resulte del desempeño de un cargo electo. Se reserva puesto durante esos años, trienios, subidas, etc. Parece que en su día se pensó en los cargos electos como algo transitorio, una parte de la vida.

Si esto es así, ¿cuánto debe ganar un político electo? Pues lo que ganaba en la vida civil. Aquello que Hacienda tenga declarado sería el sueldo del político (subiendo cada año lo que en su empresa se pacte) y habría que sumar quizá las dietas y sueldo en caso de cargos de responsabilidad (ministro,secretario de estado, director general, etc.). Teniendo en cuenta de que algunos cargos llevan implícito la casa y el coche... sale ganado aún con respecto a su puesto de trabajo. No pierde dinero (excusa puesta por algún político catalán-aragonés), sino más bien al contrario, pero tampoco se forra, como puede en muchos casos pasar ahora con insignes inútiles que pululan por los parlamentos, consistorios y demás.

¿Qué os parece la propuesta?

lunes, 13 de junio de 2011

De los perroflautas y otras especies

Hasta que uno llegó a la Facultad de Periodismo, un cierto romanticismo inundaba la visión que sobre la bendita profesión de contar las cosas, que decía José María García, tenía un servidor. Uno pensaba, en su bisoñez, que el periodista contaba lo que pasaba, que tenía que ser objetivo, que tenía que limitarse a ser los ojos y los oídos de todos aquellos que no podían estar en cada lugar de la noticia. La idea era la de objetividad. Pero, claro, al comenzar a estudiar se descubre que la objetividad es imposible, ya que la realidad está siempre tamizada por un sujeto y por tanto pasa a ser, una vez comunicada, subjetiva. El periodista ya no puede ser objetivo. Se le debe pedir que sea al menos honesto con la audiencia que tiene: así veo yo las cosas, es un lado de la realidad, de la verdad que no puede ser agotada en sí misma. Yo no le voy a mentir, le diré cómo lo veo yo, que quizá difiera de como lo ve otro compañero de profesión, pero será porque uno lo ve desde un ángulo y otro desde otro... simple cuestión de perspectiva y punto de vista.

¿A qué viene esto? Pues al hecho de que me ha resultado muy sorprendente la valoración que muchos medios (casi la totalidad) han hecho del llamado movimiento 15M. La hipérbole es un recurso muy empleado en poesía, pero en la información no conviene emplearlo con demasiada asiduidad. Y creo que aquí hemos sido (todos, yo también) hiperbólicos. Unos cientos de personas (vale, en algunos momentos dos mil o tres mil) han ocupado de forma ilegal las plazas de nuestras ciudades durante un mes pidiendo las cosas más peregrinas (al final se han puesto de acuerdo en cuatro cosas sólo) ya que cada uno estaba indignado por cosas diferentes (quien contra los bancos que se llevaban su casa tras no pagar su hipoteca, quien con el gobierno por no sacar oposiciones o por reformar el mercado de trabajo, quien con el mundo que no le da una oportunidad tras terminar la carrera, quien contra el sistema en su totalidad por considerarlo injusto, quien contra el hambre en el tercer mundo...), aunque tenían algo en común: están indignados. Quizá en los primeros días, cuando la indignación era popular y espontánea, cuando todo amenazaba con ser un movimiento in crescendo, quizá entonces se le debió prestar atención, pero... un mes después, cuando lo que queda allí son unas decenas de antisistema, okupas y demás. ¿Qué importancia a que darle a eso? Los ciudadanos se ilusionaron con una indignación ante unos políticos que viven en otro mundo, que no se rebajan a los problemas de los ciudadanos, que simplemente cambian de coche oficial a despacho oficial y comida pagada por los contribuyentes. Pero pronto ese movimiento heterogéneo fue fagocitado por lo peorcito de la sociedad: la extrema izquierda antisistema. A la semana se vio con un primer manifiesto en el que se copiaba el programa económico de IU. Muchos se bajaron entonces del movimiento... y otros lo trataron de reconducir. Se dejó entonces como puntos de consenso cuatro reformas políticas con las que cualquier ciudadano que no sea político profesional estaría de acuerdo.

Pero ya digo que en lo que ha quedado el movimiento es en un grupúsculo de izquierda antisistema cuyas últimas actuaciones han sido protestar delante del Parlamento contra la reforma laboral (que no es tal reforma) que no ha aprobado el Parlamento sino el gobierno socialista (es curioso, pero nunca han protestado ante La Moncloa...), y asaltar sedes del PP en algunos lugares de España (también curioso, que yo sepa el PP es la oposición). Pues todos los medios dando palmas a estos grupos cuyo horizonte debería ser la comisaría más próxima (sino pruebe usted a poner una tienda de campaña en una plaza pública y acampar allí durante semanas, haciendo sus necesidades en la vía pública y eso. No creo que tarde mucho en ser visitante de los calabozos), y afirmando que se trata de un movimiento a tener en cuenta. Quizá en eso pueda estar de acuerdo, ya que el modelo es similar al empleado en 2003-2004: grupos de extrema izquierda que aglutinan el malestar popular (ante la guerra de Irak entonces, ante la crisis y los políticos hoy) para terminar asaltando las sedes de la derecha en la jornada de reflexión...

Y los periodistas damos importancia a este tipo de movimientos que no han decidido, por ejemplo, emplear los recursos que el sistema les deja (sobre todo si son tan representativos como dicen). ¿Por qué no una iniciativa legislativa popular para promover la modificación de la ley electoral? Hay movimientos de protesta en los últimos años que lo han hecho así, y se les ha prestado mucha menos atención: las víctimas del terrorismo no debían ser escuchadas en la lucha antiterrorista (estaban afectadas las pobres) pese a que salían a las calles por millones (¡y respetando la ley!); las miles de familias que salían a defender el matrimonio o la libertad de educación pacíficamente y se volvían a su casa sin acampar en la calle eran la derecha extrema; los defensores de la vida, millones en toda España, no deben ser escuchados ni aunque lleven una iniciativa legislativa con cientos de miles de firmas... pero los perroflautas que son tres y el del tambor, esos sí, esos son un movimiento a tener en cuenta. Vale que lo digan los restos del paleocomunismo que aún queda (los amigos de Fidel y el Gorila, los filonazis propalestinos...), pero que muchos periodistas serios, lo hagan/hagamos... eso ya es confundir la anécdota con la categoría.

Vamos, digo yo...

miércoles, 8 de junio de 2011

Jonnathan Tepper: mejor hacer el ajuste cuanto antes

Es lo que algunos decimos desde hace tiempo. Será duro, pero sino nos espera un futuro a la japonesa y eso será mucho peor, con una crisis de 10 años o más de la que costará salir. De esta manera, lo pasamos mal uno o dos años (como le ha pasado a Alemania), pero después se vuelve a la senda de crecimiento moderado y a la creación de empleo. Pero nuestros políticos están a lo suyo que es me lo llevo y las próximas elecciones. Ya lo decía Churchill, 'un político pasa a convertirse en un hombre de estado cuando su horizonte no son las próximas elecciones sino los próximos veinte años'. ¿Alguien ve a algún político español es esto? Vídeo de Libertad Digital TV.

martes, 7 de junio de 2011

Esto era libertad de expresión

Y lo ha tenido que ratificar la Audiencia Nacional. El ministro Sebastián decidió que este vídeo merecía una multa por parte de su ministerio de Industria y se la puso a Intereconomía: 100.000 euros que hoy deberá devolver el ministerio de Miguel Sebastían. Si existiera decencia, dimitiría inmediatamente por usar el cargo para amedrentar a los medios y coartar la libertad de expresión. ¿La pedirá el PP o el arriolismo rampante lo impide?

La ley de Igualdad de trato no es urgente

Y así lo han debido pensar los parlamentarios de PP, PNV y CiU que han bloqueado en la Mesa del Congreso el trámite de urgencia. ¿Qué significa esto? Pues que es muy probable que la ley no llegue a ser promulgada y la libertad quede salvaguarda al menos de momento. Es una buena noticia y aunque es probable que las malas artes de la ministra de sanidad, asuntos sociales e igualdad (y fraternidad que diría César Vidal) intenten colarla de alguna manera, parece que el primer golpe de esta ley totalitaria (que se une a otras ya puestas en marcha como pseudo matrimonio homosexual, LOE y EpC, aborto y obligatoriedad de la misma en la escuela... y la igualdad de trato y eutanasia en marcha) se ha podido frenar. Pero es una batalla que durará, parece, hasta febrero y la disolución de las cámaras...

viernes, 3 de junio de 2011

No hay pacto social: ¿ahora qué?

Los sindicatos verticales de liberados sindicales y empresarios (muchos sin empresa), rémoras del franquismo económico, ha roto las negociaciones para alcanzar un pacto sobre la negociación colectiva. Los pseudo-empresarios piden más poder para hacer lo que les pete sin ley y los sindicatos quieren mantener un poder que nadie les dio en la negociaciónm colectiva. Unos y otros a lo suyo. El problema es que en las primeras declaraciones del presidente del Gobierno ha culpado a la CEOE de romper las negociaciones, apuntándose el árbitro a la opinión de una las partes. ¿Qué reforma podemos entonces esperar del Gobierno de la nación? ¿Qué necesita España?

Pues aunque lo he desgranado en algunos posts en este blog, insistiré en lo mismo: es necesario otorgar más libertad de abajo a arriba y no como está ahora que es convenios nacionales que se imponen desde arriba a empresas por personas que no la conocen. No es lo mismo una empresa en Madrid que en Huelva, una de 10 empleados que una de 50 o de 125... todas ellas Pymes... ¿Cómo se da esa libertad? Pues dando más capacidad a los representantes de los trabajadores para llegar a acuerdos con la dirección de sus empresas, obligando a éstas a entablar las negociaciones si lo piden los trabajadores. Permitiendo flexibilidad en la organización de la empresa (a veces los sueldos podrán subir y otras deberán bajar para mantener el trabajo y la empresa misma), rebajando las trabas a la contratación, ligar los sueldos a la productividad y resultados de la empresa. Cambiar el modelo de 'despido': no se trata de abaratarlo, sino de pactarlo y de crear un fondo que se recupere (o no) en el momento del cese de la relación laboral (un fondo que se alimenta mes a mes con unas cantidades determinadas, que pueda el trabajador hacer aportaciones voluntarias o no, que se vaya de una empresa a otra con el trabajador independientemente de quién rompa la relación laboral -es lamentable ver cómo el empresario no quiere despedir para no pagar y el trabajador no se va porque pierde su indemnización-, un fondo que al final se pueda capitalizar para emprender un negocio, jubilarse... en fin, un fondo de libertad). Todo ello unido a cambios en la educación y formación para adaptarla a la realidad económica y no a las capillas de las universidades endogámicas que sufrimos.

Hay que cambiar un modelo de relación laboral que viene del franquismo, hacer más dinámico el mercado de trabajo para que uno pueda entrar y salir con rapidez, que las empresas puedan adaptarse a la realidad, que los que están realmente interesados en que aquello salga bien (empresario y trabajadores) se pongan de acuerdo. Está es la clave, pero mucho me temo que nos quedaremos una vez más cortos. El problema no es el liberalismo, sino el intervencionismo en la vida de las empresas. ¿Es ambicioso? ¿Pero no apostamos a salir de esta de una vez? El socialismo de todos los partidos ya sabemos a dónde nos lleva... probemos algo nuevo sin miedo.