lunes, 31 de mayo de 2010

¿Hacia un Gobierno de concentración?

Ya lo anunció Duran i Lleida el otro día en el debate sobre el tijeretazo de Zapatero: 'su etapa está amortizada'. Las encuestas de este fin de semana en varios medios lo confirman (El Mundo, La Razón y La Vanguardia): la diferencia entre el PP y el PSOE ronda los 9 ó 10 puntos de ventaja, mayor que la que Aznar le sacó a Almunia en el 2000. El descalabro y desprestigio del presidente es tal que hoy ya se anunciaba que cinco comunidades autónomas podrían cambiar de signo político (Asturias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Baleares y Extremadura), y el PP podría arrebatar al año siguiente Andalucía al PSOE. Los barones socialistas (y con ellos los diversos mandos intermedios del partido) podrían perder el poder arrastrados por su líder. El País, otrora portavoz del sentir sociata, ya comienza a barruntar la posibilidad de cambiar al líder para evitar ese descarrilamiento y la pérdida del poder.

Los guardianes de ZP (De la Vega, Salgado, Pajín y Blanco) han salido raudos en defensa del presidente y de su proyecto desde el viernes (tras la amarga victoria en el Congreso). El malestar en PSOE es evidente: Zapatero no tiene capacidad para salir de esta, el PP sabe que el presidente está tocado y va a insistir en ese flanco hasta que lo tumbe. Pero en el PP son conscientes de que las reformas que nos exigen desde Europa y el FMI (no olvidemos que desde el 7 de mayo la economía española está intervenida) son imprescindibles y que tendrán un coste electoral. Algunos ya proponen una solución de compromiso: técnicos de uno y otro partido que formen un Gobierno de concentración que en el plazo de un año ponga en marcha las reformas antes de llegar a las elecciones. Ya se barajan nombres (Solana, Almunia...) Desde luego, el fin de la era Zapatero fue el jueves 27 de mayo de 2010. Ahora queda que el zombie que preside el gobierno no alargue más la agonía. De él depende.

La decadencia de España

La crisis económica es grave, pero de las crisis económicas, con trabajo y esfuerzo se sale. Ese es el modelo de la crisis norteamericana (con sus matices, que los tiene). Pero la europea, y sobre todo la española, tiene un trasfondo moral que no podemos obviar. Los españoles nos hemos vuelto cómodos. Puede ser normal, desde 1960 nuestro país no ha hecho sino crecer económicamente con sus lapsus, pero creciendo de forma casi continua. Las crisis en España no duraban demasiado, y siempre existía el colchón del Estado del Bienestar creado por el caudillo que los gobiernos de la democracia no han hecho sino continuar y extender.

Todo esta dependencia del Estado no ha hecho sino provocar el que esperemos siempre del Estado todo: si uno se queda sin trabajo espera que el Gobierno haga algo;si el problema es una enfermedad, el estao hará algo y así sale en los medios; la educación no es un derecho de los padres, sino que el estao repartirá las píldoras y adminículos necesarios para evitar embarazos y demás. No es un Estado del Bienestar lo que buscamos, sino más bien el estado nodriza que nos proporcione todo tipo de comodidades, que se encargue de organizarnos la vida, que nos garantice el puesto de trabajo (el sueño de todo españolito es ser funcionario, y no importa de qué, pero funcionario) y que nos cuide ante la enfermedad. No digo que algunas de estas cosas no estén bien, pero si hablas de que eso es responsabilidad del ciudadano, y que el Estado tiene un papel secundario y subsidiario, entonces eres un liberal peligroso de esos de la derecha extrema.

El español de a pie lo que quiere es que le molesten poco, irse de vacaciones y que no le den malas noticias. ¿Principios? Los justos, eso de 'lo importante es la familia', 'trabajar lo justito' y 'ser bueno sin pasarse'. Y esas cosas se notan al votar. No queremos que nos molesten en nuestra arcadia feliz: las malas noticias son castigadas en las urnas. Queremos que nuestros políticos nos digan que todo va bien, que no tenemos de que preocuparnos, que el Estado del Bienestar está garantizado gracias a que los ricos pagarán más (define rico, a ver qué pasa) y los problemas los tienen gente tan desagradable como los americanos que se meten con todo el mundo. Nosotros lo que queremos es otra caña y si se tercia una de gambas (que diría Jiménez Losantos). Ya se vio en el año 2004 con el atentado del 11-M. Basta con ver el contraste con los que sucedió en EEUU el 11-S. Allí, los americanos estuvieron al lado de su comandante en jefe (como llaman en esos casos al presidente) y la popularidad de Bush subió como la espuma. Los partidos políticos renunciaban a sus legítimas aspiraciones por el bien y la defensa de la nación. Aquí... aquí tuvimos el asalto a las sedes del partido del gobierno, las acusaciones al presidente de ser el culpable de que unos islamistas nos ataquen, porque, ¿a quién se le ocurre ir en compañía de 40 democracias a derrocar a un sátrapa a Irak? Había más naciones contra Sadam que las que hubo contra Hitler, pero los españoles, que no hemos tenido que ganarnos la libertad como otros, no queremos líos. ¿Qué se nos había perdido en Irak?

Y ahora estamos en las mismas. Zapatero nos ha mentido durante, al menos, tres años. La crisis estaba aquí, lo sabíamos. Todos conocíamos a amigos que estaban cerrando sus negocios, las exportaciones caían, a poco inteligentes que fuéramos, veíamos que era imposible mantener ese nivel en el sector inmobiliario. Había economistas que nos lo anunciaban. El PP lo dijo por boca de Pizarro en el famoso debate Solbes-Pizarro. Pero los españoles confiábamos en el sonriente, el de la zeja... Pecamos de inmadurez, como el adolescente que no escucha a su padre cuando le dice que debe estudiar: 'mira que es coñazo papá. Ya estudiaré, ahora me voy de marcha'. Y ahora estamos como estamos. La decadencia de España es ante todo moral, no estamos dispuestos a esforzarnos, a trabajar duro, a aquello que decía Churchill de sangre, sudor y lágrimas. El lema de este país apocado es cerveza, una de gambas y ganar el mundial. Lo demás, que nos lo hagan los alemanes y los americanos... que estamos muy ocupados.

miércoles, 26 de mayo de 2010

El deudor

Un hombre tenía diversas deudas en su haber: en la panadería debía el pan del último mes, en la carnicería llevaba dos meses sin aportar un euro a la enorme cuenta. ¿Qué decir del bar de la esquina? El dueño había ya puesto el cartel de 'Hoy no se fía, mañana sí'. En el colegio de los niños le habían ya llamado al orden porque las actividades extraescolares y el comedor llevaba meses sin pagarse... Nuestro hombre se había quedado sin trabajo tras quebrar la empresa en la que trabajó durante años: nadie quería hoy esos productos añejos. Nuestro hombre, llamémosle Z, había ganado mucho dinero en aquellos tiempos. Viajaba, comía en sitios caros, los mejores hoteles, de cañas y tapas un día sí y otro también. Los colegios de los niños, los más caros, que se viera en el barrio lo que había prosperado. Cambió de casa, el barrio donde nació ya era poca cosa para Z...

Pero todo terminó y ahora Z tenía que sobrevivir con los 420 euros que le daba el Ministerio de Trabajo. Era poco, pero Z no había ahorrado ni un euro cuando las cosas iban bien. Lo había gastado todo. Pero es que Z además no cambió su ritmo de vida. Sus amigos, sus familiares, su misma esposa le dijo que no podían seguir así, que seguir comprando jamón de pata negra con los ingresos de la familia era una locura. Pero Z no escuchaba a nadie. No podía aceptar que los tiempos de bonanza se habían terminado. Para Z es como si nada hubiera cambiado: seguía yendo a jugar al club de campo, presumiendo de que en poco tiempo sería más rico que ninguno de los que le rodeaban; vestía trajes caros y fumaba el tabaco más caro...

Pero Z tiene ahora problemas: el otro día en la panadería ya no le dieron el pan al chico cuando fue a por él. El panadero le dijo que si no venía su padre con dinero, se acabó el pan... en la carnicería la señora de Z tuvo el mismo problema. Cuando fue al bar el camarero no le sirvió el café. En el club de campo le han negado la entrada... Z está desesperado, no entiende como los que antes le fiaban, hoy no quieren ni verle. S y M, los directores del banco, le han explicado que el problema es que no es de fiar: 'Z, es que no te enmiendas. Muchos han tenido que hacer recortes cuando han llegado a tu situación, y los comerciantes saben que, tarde o temprano, saldrá de esta, pero tú no pareces tener remedio, y tu situación da mucho miedo'. Z no entendía nada: '¿Por qué? Seguro que la situación cambia y dentro de poco volveré a ser el de antes. Es sólo cuestión de tiempo y de que me sigáis prestando dinero'. 'Ese es el problema, Z. Si no cambias, si no haces lo que te decimos, pero sin rechistar, no habrá ni un euro, nadie te prestará, tus hijos terminarán en los servicios sociales y tu mujer te dejará... Tienes que hacer lo que te decimos para que podamos creer en tí', sentenció S. 'Es así de simple', concluyó M.

Y ahí está Z, recortando hasta de lo necesario: sus hijos han cambiado de colegio, el pan es ahora el de oferta y la carne ha dejado de ser cordero para pasarse al pollo... Pero a Z le cuesta desprenderse de algunas cosas, pese a que su familia le insiste: el club de campo es un lujo que ya no se puede permitir, y qué decir de las vacaciones en la playa... Pero Z es un manirroto y cree que dejarán de quererle si cambia, si hace lo que debe. El problema de Z es que es un poco inmaduro...

Quizá con la insistencia de M y S consiga salir adelante... pero Z ya no es dueño de sí mismo...

Ahora, como los discípulos a Cristo: Magister, edissere nobis parabolam.

lunes, 24 de mayo de 2010

Motivos para creer

Cartel hecho en Argentina. Simplemente genial.


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El 'pensamiento único' socialdemócrata

Muchas veces hemos afirmado que la mayor victoria del marxismo ha sido lograr que su lenguaje se traslade como algo normal y aceptable por todos. Así, esa versión edulcorada de la 'dictadura del proletariado' que es el estado del bienestar se ha impuesto como un axioma indiscutible en el ámbito político. Del mismo modo, se ha acuñado una expresión, típicamente marxista, que es la de derecho social. Pero es que esa expresión es aceptada por todos los políticos sean del signo que sean. Desde este blog y en diversos artículos, hemos defendido siempre que una de las mayores aportaciones del cristianismo (olvidada por muchos Pastores hoy) es la sustitución del concepto de 'pueblo elegido' por el de 'vocación personal'. Ese cambio obliga al hombre a ser responsable y libre ante sus actos, de los que debe responder, sin escudarse en el pueblo, la raza, la clase social u otro concepto más o menos magmático. Quienes son sujetos de derechos y de obligaciones son las personas y las familias (en cuanto expresión natural de las uniones entre personas libres), no los grupos sociales o las clases, o las orientaciones sexuales (que de todo hay, ¿o no hemos oído hablar del los derechos de los homosexuales como si fueran diferentes a los de las demás personas?). Todas las ideologías que anteponen el grupo social al hombre, terminan en dictadura y, lamentablemente, sangrienta. Las diversas teocracias que repiten la frase de Anás 'conviene que muera un solo hombre para salvar al pueblo' terminan en sangrientos crímenes y ahí están los diversos países islámicos para corroborarlo. Los nacionalismos que anteponen el 'pueblo', la 'nación' acaban por conculcar los derechos de las personas eliminando a los presuntos enemigos de la nación, cámara de gas mediante. Valorar en términos de derechos más a la clase social que al individuo tiene como final las purgas y el gulag para apartar a los enemigos del proletariado...

Viene todo esto a cuestión de la frase repetida de que Zapatero ha aplicado el mayor recorte en derechos sociales de la democracia. Y es que la repiten todos, unos para lanzarla a la cara del contrario y otros para defenderse... pero es que es falsa. No es que pretenda defender a Zapatero, pero es que no ha recortado 'derechos sociales' ya que, aunque convengamos en llamarlos así, estos no existen. El pagar a alguien 30 ó 45 días cuando le despiden, no es un derecho social, el que te paguen un seguro de desempleo (ojo, que en teoría aportas cada mes en tu nómina) cuando te quedas sin trabajo no es un derecho social; el que la pensión de un jubilado se aumente automáticamente o no, no es un derecho social; el que el sueldo de los funcionarios (o el de cualquier otro colectivo) se congele o reduzca, no es un derecho social... Todo esto son cuestiones de índole retributiva, que afectan a un grupo de personas, pero que ni son derechos como el derecho a la vida, a la libre expresión de las ideas, al pensamiento o a la educación. Por supuesto que es bueno que esas mejoras se consoliden, que todos ganemos más, que los pensionistas vean reconocidos sus esfuerzos al final de su vida... en eso podemos estar de acuerdo, pero eso no genera derechos como tal.

¿Se quiere criticar a Zapatero por sus recortes en prestaciones, en pensiones, en sueldo de funcionarios? Pues lo hacemos, pero en base a que mientras que recorta estas cosas, mientras hace recaer el peso del esfuerzo para reducir el déficit sobre estos colectivos más desfavorecidos, otorga más dinero a los paniaguados de los sindicatos que no representan a nadie, a los titiriteros de la zeja multimillonarios ellos, los partidos políticos se llevan en subvenciones lo que no está escrito y salvamos a los bancos y cajas (sobre todo las cajas politizadas hasta la médula) dándoles paletadas de millones de euros para que sigan untando a los diversos políticos y barones regionales... Eso sí que es denunciable, pero lo de los derechos sociales es una filfa filomarxista y filofascista. Los derechos son de las personas, no de los colectivos.

Porque debe dimitir Camps

Aunque ya nos hemos cansado de repetir las mismas cosas aquí, aquí y aquí entre otras, no está de más insistir: la política es incompatible con la más mínima duda sobre la honorabilidad de quien la ejerce. Eso no quita para que una vez aclarada la cuestión, el interesado vuelva a la vida pública. Lo dijimos en el caso de Bárcenas: debe dimitir. Cierto que las primeras informaciones no hacían presagiar problemas excesivos para Camps, ya que unos trajes no parecían excesiva cosa teniendo en cuenta la trama que se estaba analizando. Además, de forma rápida, el Tribunal Superior de Valencia archivó la causa que ahora reabre el Supremo. Cierto que lo de Bono es aún peor (¿qué son unos trajes cuando los regalos se cuentan por metros cuadrados de ático?), cierto que la compra del Ayuntamiento de Benidorm por la familia Pajín no ha sido ni investigado, cierto que la parte de la trama Gürtel que deambulaba por los despachos de Moncloa no ha sido analizada por la Fiscalía. Todo esto es cierto, pero Camps ha sido declarado presunto culpable de un cohecho pasivo por parte del mayor tribunal del país. ¿Qué debería hacer? Dimitir, exigir que el caso se trate de la manera más rápida posible y, una vez probada su inocencia, presentarse como candidato a la Generalidad valenciana en el 2011. ¿Qué no llega? Seguro que Mariano lo termina nombrando ministro en el 2012... El problema es que, salvo Aguirre que fue implacable, el PP en esto de la corrupción está siendo muy, muy tibio. ¿Esa es la alternativa que nos deja? Y más cuando vemos cosas como las de Gallardón hoy mismo en Madrid

Lo otro, aunque el PP de Valencia gane de calle las elecciones del 2011 (es que juegan sin rival, los del PSOE de Valencia son una banda -o dos, depende), será muy perjudicial para el sistema político. La dimisión de Camps traerá más claridad, elevará su calidad como político. Lo que ocurre es que en los partidos, una vez se va uno, se queda sin amigos y si no que le pregunten a su predecesor Zaplana, de quien reniega hasta el que fue su vicepresidente, Paco Camps... sic transit.

jueves, 20 de mayo de 2010

¡Están locos estos americanos!

Parafraseando a Asterix de los geniales Uderzo y Gosciny, y como tenemos nuevo imperio titulo este post. Y es que la noticia de que podría construirse una mezquita a dos calles de la Zona Cero (Ground Zero), es para pensar que la locura se ha adueñado de Occidente. Concretamente el lugar elegido por la American Society for Muslim Advancement sería el que en su día albergó la Burlington Coat Factory. Se trata de una torre de trece pisos que tras el atentado brutal sobre las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001 quedó muy dañada. El proyecto puede consultarse en la página web del 'Proyecto Córdoba'. Ya el nombre evoca un mítico islámico: el califato perdido que es considerado por los musulmanes como el comienzo de su decadencia y el terreno a conquistar como Dar-al-islam (tierra de los creyentes). Lo primero que hay que tener claro es que una mezquita no es el equivalente a las iglesias cristianas como muchos progres parecen hacernos creer, de forma que daría igual construir una mezquita que una catedral (aparte de las diferencias entre una religión que no tiene estructura jerárquica como es el Islam y por tanto falta de un interlocutor y las iglesias cristianas que tienen de una u otra forma una jerarquía reconocible). Una mezquita es el lugar donde se reúne la comunidad para ocuparse de todo lo que tiene que ver con ella: la oración, pero también las cuestiones sociales, culturales y políticas. Todas las decisiones de la comunidad tienen que ser tomadas en esta sede: querer limitarla a un lugar de oración supone, pues, hacer violencia a la tradición musulmana […] Las revoluciones y los levantamientos populares han partido, en muchas ocasiones, de las mezquitas[Samir Khalil Samir en Cien preguntas sobre el Islam] En Wikipedia se indica que la mezquita sirve de centro educativo, de recolección de datos censales para el voto, centro de información para el apoyo a los más diversos grupos en Oriente Medio, etc. No es, por tanto, un centro únicamente religioso, aunque también.

Pero si no fuera poco este hecho para prevenir sobre la conveniencia de construir un centro musulmán (llamémosle mezquita o de otra manera) de más de trece plantas en el centro del corazón financiero de los Estados Unidos, se junta la burla, insulto a la memoria (así lo han definido ya varios blogs en internet y aquellos que más se oponen a ello) que supone que la sombra de ese edificio caiga sobre el lugar miles de personas murieron en nombre de esa ideología. Sería como construir un centro nazi en Auswitch o un monumento a Stalin en Katyn: un sarcasmo sino fuera trágico. Scott Rachelson, orientador familiar a las familias que sufrieron el atentado ha dicho: es el peor lugar donde construir una mezquita. En EEUU nadie niega el derecho que asiste a los musulmanes a construir una mezquita (siempre que respeten los principios constitucionales y la ley), pero elegir la Zona Cero no parece muy afortunado.

Pero el problema no es que los musulmanes quieran construir una mezquita en ese lugar sagrado (donde miles de americanos y de otras nacionalidades dieron su vida por la libertad). Lo peor es que las autoridades políticas (como aquí las españolas con la mezquita-catedral de Córdoba) se rindan ante una ideología que no descarta la violencia para obtener sus fines (matadlos allí donde los encontréis. Matadlos hasta que la idolatría no exista y esté en su lugar la religión de Alá). Como Chamberlain en los años treinta, como las potencias occidentales ante Hitler y Stalin, se rinden sin plantar batalla. Podemos decir como Churchill: Queréis paz sin honra y no tendréis ni paz ni honra. ¿No comprenden que cuanto más cedan más elevan el listón de sus exigencias los violentos? El alcalde de Nueva York (el judío Bloomberg -¡esa manía de 'matar al padre' avergonzándose de sus orígenes) se ha mostrado favorable a la construcción. Con estos y presidentes como Obama que atacan a su aliado Israel que es dique ante el islamismo que si no fuera por los israelíes tendríamos en nuestras calles con su violencia y odio, pero, con gente así, dentro de poco nuestras mujeres llevarán jiyab y, si nos dejan vivir, pagaremos el impuesto de los dimnies. Y si no al tiempo: Ave Obama, los que van a morir te saludan. Aunque a lo mejor aún quedan unos 'irreductibles galos' que dicen aquello de ¿Qué tal Barack?

Fuente: InfoCatólica y Libertad Digital

Milton Friedman: ¿Democracia? Mejor libertad individual

Gracias a Liberalismo Online encontramos este pequeño vídeo de uno de los padres del liberalismo moderno, Milton Friedman. Aquí explica en 37 segundos que nadie es partidario de la democracia pura. ¿Qué defender entonces? La libertad. Pensadlo, tiene más miga de la que parece...


miércoles, 19 de mayo de 2010

¿Por qué no hay que dar dinero a los sindicatos y partidos?

Durante el debate sobre los recortes sociales y de presupuesto de la semana pasada, el líder de la oposición exigió al presidente que los primeros recortes se llevaran a cabo entre los sindicatos, partidos políticos y asociaciones empresariales, antes que a los pensionistas, funcionarios y madres. El presidente del Gobierno le replicó que esa iniciativa 'pondría en peligro el sistema constitucional'. Pero el debate ya se ha abierto, aunque el presidente no quiera. Al día siguiente, se aprobaba una nueva subvención a los sindicatos por valor de 16 millones de euros, pero el montante total recibido por los sindicatos entre diversos conceptos (formación, subvenciones, liberados, etc.) es de más de diez veces esa cifra. Cuando se ha preguntado a uno de los presuntos líderes de los sindicatos (Fernández Toxo) por la cuestión de las subvenciones y ha afirmado que CCOO puede vivir simplemente con las cuotas de sus afiliados. Le invitamos a ello.

Ya que el debate está abierto, veamos porqué no hay que dar dinero a los sindicatos, partidos, etc. y si hay que darlo, siempre será de forma voluntaria por cada ciudadano. La primera razón será mantener su independencia. Lo hemos visto en esta reciente crisis económica: pese a las cifras de paro galopante, pese a los recortes a pensionistas y funcionarios, pese al cierre de empresas, los sindicatos han permanecido callados, han sido responsables y no han hecho sangre de las desgracias del partido socialista. Nadie pensará que es por el hecho de que reciben una millonada para mantener liberados sindicales, cursos de muy dudosa utilidad y a un coste altísimo y que esos dineros provienen de una decisión del Consejo de Ministros. No somos tan mal pensados, aunque, sería mucho mejor que esto no fuera así. ¿Qué decir de los partidos políticos? Pues lo mismo: en cuanto su supervivencia depende de que haya dinero público para subsistir, no se deben a sus militantes, que elegirán a sus líderes, sino que las cúpulas se mantienen aunque no tuviesen ni un afiliado... y además como la capacidad de hacer cosas dependerá de las subvenciones que son directamente proporcionales a sus votos, pues la aparición de pequeños partidos o líderes que terminen con la hegemonía actual es imposible. Si vas al mercado a pedirle confianza en tus ideas, el mercado te la dará o no. Mucho más democrático.

La segunda razón es que no es una aportación libre. Las encuestas revelan que el descontento con la clase política (y sindical-empresarial) va en aumento, pero el dinero que sale de nuestros bolsillos para satisfacer sus ansias devoradoras no deja de salir. No podemos negarnos: esas subvenciones para ellos se las ponen ellos sin que los ciudadanos podamos hacer nada. Yo, que no estoy afiliado a ningún partido o sindicato, les pago a todos ellos su enorme tren de vida. Pero es que si no quiero hacerlo, no puedo. Han decidido ellos por mí el quitarme mi dinero para repartírselo entre ellos. ¿Cómo llamaríamos a esto? A mí me suena a Robin Hood, 'roban el dinero a los pobres para repartirlo a los ricos'.

Y hay una tercera razón: la eficiencia de los dineros públicos. Todos entendemos que debemos pagar impuestos. Hay necesidades del bien común que deben cubrirse (pensionistas, la sanidad de personas con pocos recursos, la educación, las carreteras, el funcionamiento de la justicia, los sueldos de los parlamentarios, de los funcionarios del censo... y tantas cosas más) y para eso están los impuestos. En una situación de crisis económica además, esas necesidades se hacen mucho más acuciantes: hay familias enteras en paro, muchos trabajadores necesitan formarse para reciclarse de un sector a otro... y ahí nuestro dinero está bien empleado: ayudar a quien lo necesita. Pero, ¿necesitan el dinero los partidos políticos para organizar un mitin cada fin de semana y salir 20 segundos en el telediario? ¿Necesitan los dineros los sindicatos para organizar viajes organizados de sus liberados? Pues no parece.

Hoy mismo, algunos socialistas (por ejemplo, en Madrid, 'Tomás y no digo más' que diría Chaves) han propuesto que se quite la cruz de elección de que una parte de los impuestos vayan a la Iglesia Católica o a fines sociales. Pues mira que yo estoy por ampliarla: pongamos 'crucecitas': dinero para los partidos (y digamos cuál), para los sindicatos, para la Iglesia Católica (u otras confesiones), ONG's varias... Mira que sería una opción que estoy por apoyar: Quiero elegir a quien doy mi dinero, ¿es mucho pedir?

viernes, 14 de mayo de 2010

Usque tandem abutere patientia nostra, Zapatero?

Desde el franquismo, ningún presidente había hecho recortes en los llamados 'derechos sociales'. Todos habían ido mejorando lo existente, en cuanto a paro, pensiones, sanidad, dependencia.... El mismo ZP había intentado en sus primeros años seguir haciendo esto. Pero la única manera de hacerlo es mantener las cuentas saneadas. No se puede aumentar el gasto social si no hay de dónde. Y ese ha sido el problema de ZP: se ha gastado demasiado en demasiadas cosas. Cierto que parte de la crisis no es responsabilidad suya, aunque una vez estalla, es su responsabilidad el poner lo medios para pararla, hacer recortes en cosas superfluas a ver si de esta manera paraba la sangría. No lo hizo, no lo ha hecho y hoy tiene que meter la mano en la caja de los ancianos, recortar sueldos (ojo, no congelarlos, bajarlos!)... Ese es el drama del presidente hoy: pasará a la historia como el presidente que, por primera vez, bajo los sueldos a los funcionarios. Pasará a la historia como el presidente que llevó a España a la ruina y la intervención extranjera sin que medie una guerra. Ni siquiera los países aliados tras la salida de la II Guerra Mundial fueron tan supervisados como vamos serlo nosotros. El plan Sarkozy es más duro que el plan Marshall, y nos obligará a más recortes aún.

Pero eso es en el plano económico. En el político, ¿qué salida es ahora la correcta? ¿Qué camino sería el más democrático? El señor Rodríguez Zapatero ganó unas elecciones en 2008 afirmando que no había crisis, que pronto superaríamos a Italia y Francia en renta, que jamás se produciría lo que anteayer sucedió. Ese fue su programa, eso fue lo que los españoles votamos en marzo de 2008. Ese fue su discurso de investidura que la cámara aprobó con mayoría simple. Las cosas han cambiado y donde ayer dijo una cosa, hoy se ve obligado a cambiar. De acuerdo, aceptemos que no nos engañó, que simplemente fue un torpe en materia económica, un optimista insensato... aunque cueste creerlo. Pero aún siendo esto así, como bien ha indicado Rosa Díez, la única salida honesta es preguntarle a los españoles qué soluciones entre las que se presenten son las más aceptables. Como cualquier presidente de una empresa, si la cosa se pone mal, pone su cargo a disposición de los accionistas. Y aquí los accionistas somos los españoles. La solución más honesta, más democrática, más coherente sería preguntar a los españoles, convocando elecciones anticipadas. Puede ser que Zapatero piense que esto sería peor, que provocaría durante dos meses (creo que son 56 días como mínimo) una especie de vacío de poder, aunque sea extraño, ya que la política económica se hace en París y Berlín y no en Madrid, y Zapatero ya pinta poco en esto: o hace el ajuste o quiebra. Y por tanto son otros los que mandan en la economía española.

Pero si Zapatero pensara que la convocatoria electoral sería peor, siempre puede someter su cargo a una moción de confianza. La cámara le dio la confianza con un programa y hoy ha cambiado. Parece lógico que hoy pida de nuevo la confianza... y si fracasa, que otro ocupe su lugar...

¿No serían estas salidas más democráticas? Pues parece que el inquilino de la Moncloa se enroca... usque tandem abutere patientia nostra, Zapatero?

jueves, 13 de mayo de 2010

César Vidal: ZP como Calígula

Simplemente genial estuvo ayer César Vidal en su editorial de esRadio. Estos recortes que pagaran los pobres, los pensionistas y los funcionarios mileuristas mientras los políticos, los sindicatos que a nadie representan se siguen forrando a nuestra costa. Llegar a lo de Calígula simplemente será cuestión de tiempo. Ya lo dice la sabiduría popular: ser p... y poner la cama.

miércoles, 12 de mayo de 2010

La factura la pagarán los pobres

Mariano Rajoy es probablemente uno de los oradores más brillantes que tiene el Parlamento español. Hoy, Rodríguez Zapatero ha presentado un plan de ajuste obligado por Merkel, Sarkozy y Obama durísimo:

- Reducción de las retribuciones del personal del sector público en un 5 por ciento de media en 2010 y congelarlas en 2011. La rebaja será proporcional a los ingresos.

- Reducción en un 15 por ciento del sueldo de los miembros del Gobierno.

- Se suspende para 2011 la revalorización de las pensiones, excluyendo las no contributivas y las mínimas.

- Eliminación del régimen transitorio para la jubilación parcial previsto en la ley 40/2007.

- Eliminación del "cheque-bebé" de 2.500 euros a partir del 1 de enero de 2011.

- Adecuación del número de unidades de los envases de medicamentos para ajustarlo a la duración estandarizada de los tratamientos. Se podrán dispensar unidosis mediante el fraccionamiento de los envases.

- Reducción del precio de aquellos medicamentos no genéricos excluidos del sistema de precios de referencia.

- La ayuda oficial al desarrollo se reducirá entre 2010 y 2011 en 600 millones de euros.

- Se prevé una reducción de 6.045 millones de euros entre 2010 y 2011 en la inversión pública estatal.

- Previsión de un ahorro adicional de 1.200 millones de euros por parte de las Comunidades Autónomas y entidades locales.

- Las solicitudes para dependencia tendrán que resolverse en seis meses y se eliminará la retroactividad. (Fuente: Libertad Digital)

Pero, como no podía ser de otra manera, no suprime los ministerios inútiles (y eso que no hablo de los inútiles que los ocupan) como Vivienda, Igualdad, Cultura, Sanidad o Trabajo, Ciencia y Tecnología, la vicepresidencia tercera... Ni de broma se toca las subvenciones a los paniaguados de sindicatos y patronal (hay que seguir pagando favores), nada sobre las subvenciones al cine o acabar con las embajadas de las comunidades autónomas en el extranjero. Nada sobre suprimir la financiación abortos en la sanidad pública. Quienes van a pagar la factura de los desmanes de este inútil que preside el Gobierno serán los pensionistas, madres, funcionarios y dependientes. Los multimillonarios amigos del presidente, nada de nada, no sea que se nos enfaden. Al menos Rajoy le ha respondido de forma clara: si no cambia y suprime lo que indicamos arriba, no tendrá su apoyo. En la dúplica ha estado sublime. Al menos esto es alguna alternativa. Seguiremos comentando.

martes, 11 de mayo de 2010

En defensa del mercado

Algunos llevamos tiempo defendiendo que no ha sido el mercado, sino la falta de él, lo que ha provocado la crisis (cierto que no soy original, otros economistas liberales, mucho más sabios, ya lo han indicado). Existen ciertas instituciones naturales que, una vez violentadas, se rebelan contra sus 'violadores'. Por ejemplo, el empeño del marxismo y comunismo en terminar con la familia para sustituirla por el Estado, terminó con una crisis de la familia. El mercado es uno de esos órdenes naturales: desde que el hombre necesitó de otros para su supervivencia, comenzó el intercambio de bienes (ese yo te cambio medio mamut por unos kilos de legumbres) y eso que llamamos mercado. Libremente, cada productor intercambiaba sus bienes y servicios por otros (así, si yo no sabía hacer el tejado de mi choza, llamaba a un vecino de tribu que a cambio de caza o de otro servicio, arreglaba el mío). Cuando la sociedad fue creciendo, se crearon aquellos que hacían de intermediarios entre los productores de unos servicios y los posibles receptores de los mismos a cambio de una comisión por su trabajo.

La creación del dinero (la moneda) fue consecuencia de lo mismo: en lugar de intercambiar bienes y servicios, se cambiaba por una pieza de oro o plata que a su vez hacía de sustituto de otros servicios además de ser más llevadera. Dependiendo del peso en oro y plata que tenía la moneda, se ponía el valor de la misma. La devaluación venía cuando los monarcas y emperadores comenzaron a quitar metal precioso cambiándolo por material de baja calidad. De esa manera, la moneda perdía valor, empobreciendo al que la poseía, lo que se denominó devaluación: la moneda que antes servía para comprar un kilo de carne, hoy no daba para tanto. Era la intervención artificial del Estado (el monarca) en el mercado el que lo distorsionaba. Si un denario ya no vale un denario...

El mercado es una institución natural entre personas libres e iguales que intercambian lo que necesitan, no quedando ninguna de ellas defraudada. Uno paga por un bien aquello que cree que vale, y si le parece caro, pues no lo compra y el vendedor debe bajar su precio para adecuarlo a lo que el comprador está dispuesto a pagar. Si los bienes que uno produce no están dispuestos a ser adquiridos por nadie, ese productor deberá cambiar de actividad.

¿Qué sucede cuándo artificialmente se interviene en este libre acuerdo entre particulares? Pues que el mercado se distorsiona de forma irremediable. El Estado adquiere sus bienes de nuestros bolsillos para sufragar el bien común: atender a aquellos que quedaron sin empleo hasta que busquen otro, construir las vías de comunicación que favorezcan la actividad de la sociedad, proporcionar escuela y sanidad a aquellos que no pueden pagarla... pero no para alterar el precio de las cosas. Si el Estado está dispuesto a sufragar la diferencia entre lo que alguien está dispuesto a pagar por un bien y lo quiere el comprador, éste no dejará de producir ese bien, que ya no tiene cabida en el intercambio libre. Si el Estado controla en forma de monopolio el suelo y cobra una cantidad por él, puede alterar el precio cuando la demanda de viviendas es alta, elevando el precio del suelo y por tanto lo que cobrará por él.

Los estados han intervenido en las empresas y bancos cuyo valor es inferior a lo que los compradores están dispuestos a pagar, evitando así la quiebra de los ineficientes. ¿Qué ocurre? Pues que los eficientes dejarán de serlo.

A propósito de esto, me mandaron hace tiempo la anécdota siguiente. Un profesor universitario defendía las bondades del sistema liberal y los alumnos le dijeron que eso era una barbaridad, que no era justo y estas cosas tan políticamente correctas. El profesor les propuso entonces aplicar el socialismo en sentido estricto: la nota de todos sería la misma, la media de toda la clase. Cuando llegó el primer parcial, los alumnos con mejores capacidades vieron reducida su nota real, ya que se compensaba con aquellos que tenían peores calificaciones. En cambio, aquellos que tenían una nota inferior a la media, vieron mejorada su nota. Llegó el segundo parcial, y aquellos que tenían más capacidades decidieron estudiar menos, ya que por mucho que estudiaran, su resultado sería menor que el real, pues ¿para qué? Y los que tenían menos capacidades, aún estudiaron menos porque confiaban en que fueran los otros los que les sacaran las castañas del fuego. Y así, la nota media volvió a bajar. En el final la tendencia siguió y todos suspendieron. De esta manera, el 'socialismo' aplicado por el profesor terminó en el fracaso de toda la 'sociedad'.

Esto es lo que sucede cuando artificialmente se interviene en la estructura social, sea el mercado o la competencia en la escuela. Si se deja al mercado funcionar, recogiendo a aquellos que temporalmente pasan dificultades, se logra mejorar la eficiencia, el empleo y el propio funcionamiento del estado.

Ya lo dijo el clásico: Dios perdona siempre, los hombres muchas veces y la naturaleza nunca. Pues eso.