El juez Oliver Wendell Holmes decía que la ley no se basa en la lógica, sino en la experiencia. Pues bien, aplicar una montaña de leyes basadas en esa unión entre personas de distinto sexo a una relación donde las partes son del mismo sexo es como aplicar al fútbol las reglas del baloncesto. El argumento de que las leyes conyugales “discriminan” a los homosexuales confunde la discriminación con la distinción entre comportamientos diferentes.Efectivamente, no existe discriminación a los jugadores de baloncesto por no poder usar la mano en el fútbol... ni existe discriminación porque las reglas de la unión entre hombre y mujer no se apliquen a la unión entre dos hombres, por ejemplo. Es lógico, son realidades diferentes.
Las leyes hacen distinciones de comportamiento. ¿Qué otro propósito tienen, si no?Así como la gente puede ser tratada igual, no puede decirse lo mismo de las conductas. Las leyes que prohíben circular por las autopistas en bicicleta tienen, obviamente, un impacto diferente en los ciclistas y en los automovilistas. Pero eso no quiere decir que se esté discriminando a nadie. Si cambia el pedal por el volante, el ciclista tiene el mismo derecho a conducir por la autopista que el resto de los mortales. En el asunto que nos ocupa, lo que se dirime no es si los homosexuales pueden o no casarse. Muchos de ellos ya lo han hecho, con personas del sexo opuesto. Lo fundamental es si debe redefinirse el concepto de matrimonio; y si se redefine para dar cabida a las uniones homosexuales, ¿por qué no hacerlo para que comprenda también las polígamas y, por qué no, las pedófilas?Esto es algo que ya hemos defendido en multitud de artículos y foros, Redefinir el matrimonio abre la veda a que cualquier cosa pueda ser un matrimonio y por tanto nada sea un matrimonio. Se vacía de contenido hasta dejarlo convertido en una cáscara vacía. Lo del ciclista y las autopistas es un gran ejemplo: ¿no puede sentirse discriminado el ciclista porque se le prohibe circular por las autopistas? O en otro ejemplo que pone, por mucho que me den las mismas reglas que a Tiger Woods, nunca le ganaré al golf. Igualdad de trato, no es igualdad de resultados. La unión homosexual puede tener elementos comunes con el matrimonio, pero efectos muy diferentes, luego no es lo mismo, y no podemos llamarlo igual.
El matrimonio no es un derecho, sino un conjunto de obligaciones legales; obligaciones impuestas por el Estado porque éste entiende que es parte interesada en el asunto, ya que se trata de unas uniones que tienen el potencial de alumbrar hijos, lo que afecta directamente a la población del territorio sobre el que se asienta aquél.
Los gays tenían toda la razón cuando decían que lo que ellos hacen no es asunto de nadie. Pero es que ahora andan reclamando el derecho a recibir la aprobación de los demás, y eso es algo completamente distinto. Nadie tiene el derecho a arrancar aprobaciones a un tercero.
Y es que esta es la clave: lo que buscan no es ya que no se les discrimine, que nadie se meta en su vida privada, quieren que aceptemos como buenas esas uniones, que las bendigamos y todo aquel que se niega (nos negamos) somos tratados de homófobos y otras lindezas. Nada más alejado de la realidad. Yo no les pido que les guste el hecho de yo sea padre de cuatro hijos, que no me lo exijan a mí.





